CAOS: Los pasquines del anarquismo
ontológico
Hakim Bey
Prefacio
paralelo
CAOS: Los pasquines del anarquismo
ontológico
Caos
Terrorismo
poético
Amour
Fou
Niños
Salvajes
Paganismo
Sabotaje
del arte
Los
Asesinos
Pirotecnia
Mitos
de Caos
Pornografía
Crimen
Brujería
Publicidad
Prefacio
paralelo
Di casualmente con TAZ mientras
rebuscaba en los contenidos de una caja que mi amiga Victoria me había
pedido que le guardara cuando volvió a su casa en Sevilla. Buscando
algo que leer lo escogí entre otras cosas porque lo había
visto migrar por su estudio, junto al cenicero un día, junto a la
ventana otro. El libro deambulaba por el apartamento casi tanto como la
guía telefónica, así es que algo debía tener
para mantener el interés.
Así llegó mi primera dosis de TAZ con una mezcla de frases
impresas, las anotaciones en español de Victoria y mis propias divagaciones
dando forma a un palimpsesto transgénico tan copioso que disparó
los vectores de mis sinapsis para hacerlos saltar en todas direcciones
a la vez. Me tocó con una disrupción sintética, provocando
una ensoñación momentánea que ya lleva durando varios
años.
"Cómo
caracterizar un texto que "no es enciclopédico sino de tiro disperso"
y que contiene un extenso registro de conocimiento histórico y esotérico
que conduce al lector a través de una "psicotopografía" sin
límites de utopías piratas, ciberespacio y olvidadas repúblicas
habitadas por una igualmente diversa población de herejes y paganos
tales como Ranters, Taoístas del Turbante Amarillo, "hackers de
realidades" y futurlibertarios?
Aunque TAZ puede ser "mejor entendido en la acción", lanza destellos
exploratorios que iluminan pasajes que nos recuperan del aburrimiento al
abrir el mar de posibilidades contenidas en la vida cotidiana. Si uno ha
de recoger algo del ensamblaje de "rompenubes estéticos" de Bey,
no es tanto una guía a seguir sino aquello que expone las "grietas
en el monolito" de las que podemos beber una bocanada de aire fresco y
ganar un respiro de la garra con la que el "Estado terminal" nos atenaza.
Y así, debo ya dejarlo aquí no sea que diluya los alucinogemas
que siguen en parafraseo sinóptico. Mi otro recurso sólo
puede estar en continuar ensamblando la colección de pasajes que
caracterizan el texto de Bey en sus propias palabras. Estos, sin embargo,
se han acumulado rápidamente en una colección tan vasta que
el prefacio (ya borrado) ha llegado a ser tan grande como el libro mismo.
Y por tanto, te dejo con el texto que sigue, un mapa sin localizaciones,
del que tú, querido lector, eres el autor.
Kiki Braga, 1996
Prefacio paralelo
En las inmortales palabras
del texto más ampliamente copiado del mundo: "Besa a alguien que
quieras cuando recibas esto y haz magia. Esto te ha sido enviado para tu
buena suerte. No mandes dinero. “;esto funciona de verdad!"
Kirby Gookin, 1996.
CAOS
Los pasquines del anarquismo
ontológico
(Dedicados a Ustad
Mahmud Ali Abd al Khabir)
Caos
CAOS NUNCA MURIO.
Bloque primordial sin esculpir, único excelentísimo
monstruo, inerte y espontáneo, más ultravioleta que
ninguna ideología (como las sombras antes de Babilonia), la
homogénea unidad original del ser todavía irradia serena
como los negros pendones de los Asesinos, perpetua y azarosamente ebria.
Caos precede a todo principio de orden y entropía, no es ni Dios
ni gusano, sus deseos insensatos abarcan y definen toda posible
coreografía, todo éter y flogisto
sin sentido: sus máscaras son cristalizaciones
de su propia falta de rostro, como las
nubes.
Todo en la naturaleza es perfectamente real incluyendo la conciencia,
no hay absolutamente nada de lo que preocuparse. No sólo se
han roto las cadenas de la Ley, es que nunca existieron;
los demonios nunca guardaron las estrellas, el Imperio jamás se
fundó, a Eros nunca le creció la barba.
No, escucha, lo que ocurrió fue esto: te
mintieron, te vendieron ideas sobre el bien y el mal,
te hicieron desconfiar de tu cuerpo y te avergonzaron
de tu profesión del caos, se inventaron
palabras de asco por tu amor molecular,
te mesmerizaron con su indiferencia, te aburrieron con
la civilización y con todas sus roñosas emociones.
No hay devenir, ni revolución, ni lucha, ni sendero; tú
ya eres el monarca de tu propia piel; tu inviolable libertad
sólo espera completarse en el amor de otros
monarcas: una política del sueño, urgente
como el azul del cielo.
Despojarse de todos los derechos y dudas ilusorias de
la historia exige la economía de una legendaria edad de piedra;
chamanes y no curas, bardos y no señores, cazadores
no policías, recolectores de pereza paleolítica,
dulces como la sangre, van desnudos como un signo o pintados
como pájaros, en equilibrio sobre la ola
de la presencia explícita, sobre el ahora y siempre sin relojes.
Los agentes del caos dirigen candentes miradas a cualquiera que sea
capaz de atestiguar su condición, su
fiebre de lux et voluptas. Sólo estoy
despierto en lo que amo y deseo hasta el punto del terror;
todo lo demás no es sino mobiliario amortajado, anestesia
cotidiana, cagadas mentales, aburrimiento subreptil de
los regímenes totalitarios, censura banal y dolor inútil.
Los Avatares del caos hacen de espías,
saboteadores criminales del amour fou, ni altruistas ni egoístas,
accesibles como niños, con los modales de los bárbaros,
excoriados de obsesiones, en el paro, sensualmente perturbados,
ángeles-lobo, espejos de contemplación, ojos como
flores, piratas de todo signo y sentido.
Y aquí estamos arrastrándonos por las grietas
entre las paredes de la iglesia estado escuela
y fábrica, todos los monolitos paranoicos. Separados
de la tribu por una nostalgia feraz escarbamos túneles
tras las palabras perdidas, las bombas imaginarias.
La última acción posible es la que
define la propia percepción, un cordón de oro
invisible nos conecta: baile ilegal en los pasillos del juzgado.
Si hubiera de besarte aquí lo llamarían un acto de
terrorismo; así es que llevémonos
las pistolas a la cama y despertemos a la
ciudad a medianoche como bandidos borrachos celebrando con andanadas,
el mensaje del sabor del caos.
Terrorismo
poético
BAILES INVEROSIMILES
EN CAJEROS automáticos nocturnos.
Despliegues pirotécnicos ilegales. Land art, obras
terrestres como extraños artefactos alienígenas
desperdigados por los parques naturales. Allana moradas
pero en vez de robar, deja objetos
poético-terroristas. Secuestra a alguien y hazlos felices.
Elige a alguien al azar y convéncele de ser el heredero de
una inmensa, inútil y asombrosa fortuna
-digamos 5000 hectáreas de Antártida, o un viejo
elefante de circo, o un orfanato en Bombay, o una colección
de manuscritos alquímicos-. Al final
terminará por darse cuenta de que por unos momentos
ha creído en algo extraordinario, y se verá quizás
conducido a buscar como resultado una forma más intensa
de existencia. Instala placas conmemorativas de latón en lugares
(públicos o privados) en los que has experimentado una revelación
o has tenido una experiencia sexual particularmente gratificante, etc.
Ve desnudo como un signo.
Convoca una huelga en tu escuela o lugar de trabajo sobre las
bases de que no satisfacen tus necesidades de indolencia y
belleza espiritual.
El arte del graffiti prestó cierta gracia
a los laidos subterráneos del metro y a
los rígidos monumentos públicos; el TP
también puede ser creado para lugares públicos:
poemas garabateados en los lavabos del juzgado, pequeños
fetiches abandonados en parques y restaurantes, arte en fotocopias
bajo el limpiaparabrisas de los coches aparcados, Consignas
en Grandes Caracteres pegadas por las paredes de los patios
de recreo, cartas anónimas enviadas a destinatarios conocidos o
al azar (fraude postal), retransmisiones piratas
de radio, cemento fresco...
La reacción o el choque estético provocados por el TP en
la audiencia han de ser al menos tan intensos como la agitación
propia del terror -asco penetrante, excitación sexual, asombro
supersticioso, angustia dadaesca, una ruptura intuitiva repentina- no importa
si el TP va dirigido a una sola o a muchas personas, no importa si
va "firmado" o es anónimo, si no transforma la vida de alguien
(aparte de la del artista) es que no funciona.
El TP es un acto en un Teatro de la Crueldad que no tiene ni
escenario, ni filas de asientos, ni localidades, ni
paredes. Con objeto de que funcione
en absoluto, el TP debe desvincularse
categóricamente de toda estructura convencional
del consumo de arte (galerías, publicaciones,
media). Incluso las tácticas de guerrilla
situacionistas de teatro callejero resultan ya demasiado
conocidas y previsibles.
Una seducción exquisita -conducida no sólo por la causa
de la mutua satisfacción sino también como
acto consciente en una vida deliberadamente bella- puede
ser el TP definitivo. El terrorista P se comporta como
un estafador cuyo objetivo no es el
dinero sino el CAMBIO.
No hagas TP para otros artistas, hazlo para gente que no repare (al menos
por un momento) en que lo que has hecho es arte.
Evita las categorías artísticas reconocibles, evita
la política, no te quedes a discutir, no seas
sentimental; se implacable, arriésgate, practica el
vandalismo sólo en lo que ha de ser desfigurado,
haz algo que los niños puedan recordar toda la vida
-pero no seas espontáneo a menos que la musa del TP te posea-.
Vístete. Deja un nombre falso. Se legendario.
El mejor TP está contra la ley, pero que no te pillen.
Arte como crimen; crimen como arte.
Amour
fou
EL AMOR FOU no
es democracia social, no es un parlamento de dos.
Las actas de sus reuniones secretas tratan de significados demasiado enormes
aunque demasiado precisos para la prosa. Ni esto, ni aquello -su libro
de emblemas tiembla en tus manos-.
Naturalmente se caga en los maestros de escuela
y la policía, pero se burla de ideólogos y liberacionistas
también -no es una habitación limpia y bien iluminada-.
Un charlatán topológico proyectó sus pasillos
y parques abandonados, su decoración emboscada
de negro luminoso y rojo maníaco membranoso.
Cada uno de nosotros es dueño de la mitad del
mapa; como dos potentados del renacimiento definimos una nueva cultura
con nuestra mezcla anatema de cuerpos, con nuestra emulsión de fluidos
-las junturas imaginarias de nuestra ciudad estado se desdibujan en nuestro
sudor-.
El anarquismo ontológico nunca volvió
de su última excursión de pesca.
Mientras nadie se chive al FBI, a CAOS le importa poco el futuro
de nuestra civilización. El amour fou sólo se
cría por accidente -su objetivo principal es la ingestión
de la galaxia. Una conspiración para la transmutación.
Su único interés por la Familia reside en la posibilidad
de incesto (";Críatelos tú!" "l;Cada humano
un faraón!") -l;Oh mi más sincera lectora, mi
semejante, mi hermana!- y en la masturbación de un niño
descubre oculta (como en la pelota de una flor de papel japonesa)
la imagen del desmoronamiento del Estado.
Las palabras pertenecen al que las usa sólo hasta que otro
las vuelve a robar. Los surrealistas se desgraciaron al vender el
amour fou a la máquina fantasma
de la abstracción; buscaron en la
inconsciencia, y en esto siguieron a de Sade (que sólo quiso
"libertad" para que adultos blancos destriparan a mujeres y niños).
El amour fou está saturado de su propia estética, se
colma hasta los propios bordes con las trayectorias de sus gestos,
marcha con relojes de ángeles, no es
el destino oportuno para comisarios y tenderos.
Su ego se evapora en la mutabilidad del deseo, su espíritu
comunal se marchita en el egoísmo de la obsesión.
El amour fou implica una sexualidad no ordinaria
en la medida en que la brujería exige una conciencia
no ordinaria. El mundo anglosajón post-protestante canaliza
toda su sensualidad reprimida hacia la publicidad y se escinde en
turbas enfrentadas: mojigatos histéricos contra clones promiscuos
y antiguos ex-solteros. El AF no quiere unirse al ejército
de nadie, no toma parte en las guerras de género, se aburre
con la igualdad de oportunidades en el empleo (de hecho rehusa trabajar
para vivir), no se queja, no da explicaciones, nunca vota y
nunca paga impuestos.
Al AF le gustaría ver gestar y nacer a cada
bastardo; el AF prospera con ardides antientrópicos; al AF
le encanta que lo acosen los niños; el AF es mejor que una oración,
mejor que la sinsemilla; el AF lleva la luna y las palmeras allá
por donde va. El AF admira el tropicalismo, el sabotaje,
el break dance, a Layla y Majnum, el olor de la pólvora y
del esperma.
El AF es siempre ilegal, ya vaya disfrazado de matrimonio o de tropa
de boyscouts; siempre borracho, ya en el vino de sus
propias secreciones o en el humo de sus propias virtudes polimorfas.
No es el trastorno de los sentidos sino más bien su apoteosis -no
el resultado de la libertad sino su precondición-.
Lux et voluptas.
Niños
Salvajes
EL INSONDABLE SENDERO
LUMINOSO de la luna llena; medianoche a mediados de mayo en un estado
que empieza por "I", tan bidimensional que apenas puede decirse que
posea geografía en absoluto -los rayos tan urgentes y tangibles
que tienes que echar las persianas para pensar en palabras-.
Sin duda escribir a los Niños Salvajes.
Piensan en imágenes; la prosa es para ellos un código
aún no enteramente digerido y osificado, tal como para
nosotros nunca ha sido enteramente de fiar.
Puedes escribir sobre ellos, para que otros que hayan
perdido la cadena de plata puedan reanudarse. O escribir para
ellos, haciendo de HISTORIA y EMBLEMA un proceso de seducción hasta
tus propios recuerdos paleolíticos, una tentación barbárica
de libertad (el caos tal como CAOS lo entiende).
Para estas especies de otro mundo o "tercer sexo",
les enfants sauvages, la fantasía
y la imaginación aún
no están diferenciadas. JUEGO desbocado:
a la una y misma vez la fuente de nuestro arte
y del eros más raro de la estirpe.
Abrazar el desorden tanto como trampolín de estilo y
como almacén voluptuoso, un fundamento de
nuestra extraña civilización oculta, de nuestra
estética conspiradora, de nuestro espionaje lunático
-ésta es la acción (encarémoslo) ya de un artista
de algún tipo, o de un niño de once o doce años-.
Esos niños traicionados por sus sentidos clarificados en un hechizo
brillante de hermoso placer reflejan algo tiznado y feraz en la naturaleza
de la propia realidad: anarquistas ontológicos natos, ángeles
del caos; sus gestos y olores corporales retransmiten a su alrededor una
jungla de presencia, un bosque de
presciencia al completo con serpientes, armamento
ninja, tortugas, chamanismo futurista, revoltijo increíble,
meadas, fantasmas, sol, corridas, nidos y huevos
de pájaro; agresión jubilosa contra los
mayores de esos Planos Inferiores tan impotentes para
englobar ni epifanías destructivas ni creación
en la forma de travesuras tan frágiles pero tan afiladas como
para rebanar un rayo de luna.
Y aún así los habitantes de estas dimensiones inferiores
de poca monta creen sinceramente que controlan los destinos
de los Niños Salvajes; y aquí abajo, tan
crueles creencias de hecho esculpen la mayor parte de la substancia
de los acontecimientos.
Los únicos que efectivamente desean compartir más
que dictar el travieso destino de esos fugitivos
salvajes o guerrillas menores, los únicos que pueden
entender que amarse y desatarse son un mismo acto; ésos
son sobre todo artistas, anarquistas, pervertidos, herejes, una banda
aparte (tanto entre sí como del mundo) o sólo capaces de
encontrarse como podrían hacerlo Niños
Salvajes, intercambiando miradas a lo largo de la mesa en la
cena mientras los adultos farfullan detrás de sus caretas.
Demasiado jóvenes para choppers
Harley; cateadores, break dancers, poetas apenas adolescentes de
llanos pueblos de tranvía perdido; un millón
de chispas cayendo de los cohetes de Rimbaud
y Mowgli; esbeltos terroristas cuyas estentóreas bombas
se compactan con amor polimorfo y preciosos restos de la cultura popular;
pistoleros punk soñando con ponerse pendiente,
ciclistas animistas planeando en el anochecer de
peltre a través de las calles de protección
oficial de flores accidentales; bañistas gitanos fuera
de temporada, sonrientes ladrones de tótems de
poder, de monedas sueltas y cuchillos de hoja de pantera
que miran de reojo -los intuimos por todas partes- publicamos
esta oferta para cambiar la corrupción
de nuestra propia lux et gaudium por su dulce y perfecta
porquería.
Así que atiende: nuestra realización, nuestra liberación
depende de la de ellos; no porque remedemos a la Familia, esa "usurera
del amor" que nos tiene rehenes de un futuro banal, ni al
Estado que nos escolariza para hundirnos bajo el
horizonte de eventos de una plúmbea "utilidad"
-no- sino porque nosotros y ellos, los salvajes, somos unos imágenes
de los otros, estamos atados y delimitados por esa cadena de
plata que define el margen de la
sensualidad, de la transgresión y la visión.
Compartimos los mismos enemigos y nuestros medios de escape triunfal
son también los mismos: un juego delirante y
obsesivo, impulsado por la brillantez espectral de los lobos y los niños.
Paganismo
CONSTELACIONES BAJO LAS QUE
VIRAR EL rumbo de la nave del alma.
"Si el musulmán entendiera el
Islam se volvería un idólatra".
Mahmud Shabestari.
Eleggua, el abrepuertas malcarado del garfio en la cabeza y caracolas en
los ojos, santería negra habano y vaso de ron; el mismo que
Ganesh, muchacho gordo de los Comienzos con cabeza de elefante que viaja
montado en un ratón.
El órgano que siente las atrofias numinosas a través de los
sentidos. Aquellos que no saben sentir una baraka no
han de conocer la caricia del mundo.
El Poimandres de Hermes enseñó la animación
de los eidolones, la mágica habitación de espíritus
en los iconos; pero aquellos que no puedan celebrar
este rito en sí mismos y en la totalidad de la
fibra palpable del ser material sólo heredarán melancolía,
basura, ruina.
El cuerpo pagano se vuelve una corte de ángeles que entera
percibe este lugar -esta misma arboleda- como el paraíso
("¡si hay un paraíso, sin duda está aquí!"
inscripción en las puertas de un jardín de Mughal).
Pero el anarquismo ontológico resulta demasiado paleolítico
para la escatología -las cosas son reales, la
brujería funciona, nos hechiza con la imaginación,
la muerte y la desagradable vaguedad -el argumento de Las metamorfosis
de Ovidio- una épica de la mutabilidad. El paisaje mítico
personal.
El paganismo aún no ha inventado leyes -sólo virtudes-.
Ni sacerdocio, ni teología, ni metafísica, ni moralidad;
sino un chamanismo universal en el que nadie obtiene verdadera humanidad
sin una visión.
Dinero comida sexo sueño sol arena
y sinsemilla; amor verdad paz libertad y justicia. Belleza.
Dionisos el muchacho ebrio en una pantera -exuberante sudor
adolescente- Pan el cabrero avanza a través de
sólida tierra por la cintura como si fuera el mar, su piel encostrada
de musgo y liquen; Eros se multiplica en una pastoral docena de jóvenes
granjeros desnudos de Iowa con los pies embarrados y zupia de charca por
los muslos.
Cuervo, el estafador del potlach, a veces
muchacho, o vieja, o pájaro que robó
la luna, agujas de pino flotando en un estanque,
cabeza de tótem Heckle y Jeckle, coro de grajos de
ojos de plata bailando sobre la pila de madera; el mismo
que Semar el albino jorobado hermafrodita patrón marioneta
en la sombra de la revolución javanesa.
Yemaya, diosa estrella azul del mar y patrona
de los maricones; la misma que Tara, faceta
azulgrís de Kali, collar de calaveras, bailando
en el tenso lingam de Shiva, lamiendo
nubes monzónicas con su lengua de un metro; la misma que Loro Kidul,
la diosa verde jade del mar Javanesa que otorga a los sultanes el poder
de la invulnerabilidad por trato carnal tántrico en torres mágicas
y cuevas.
Desde cierto punto de vista el anarquismo ontológico se ve
tremendamente desnudo, despojado de todas las cualidades y
posesiones, pobre como CAOS mismo; pero desde otro punto
de vista pulula barroco como los templos de la jodienda
de Katmandú o un libro de emblemas alquímico;
se tumba tan largo es en su diván
comiendo loukoum y entreteniendo nociones heréticas,
una mano dentro de los pantalones bombachos.
Los cascos de sus naves piratas están lacados de negro, las velas
latinas son rojas, banderas negras con la divisa de un
reloj de arena alado.
Un Mar de la China del Sur mental, frente a una costa
de jungla llana de palmeras, templos de oro podrido
a dioses bestiales desconocidos, isla tras isla, la brisa como
húmeda seda amarilla en la piel desnuda, navegando
bajo estrellas panteístas, hierofanía sobre
hierofanía, luz sobre luz contra la luminosa y
caótica oscuridad.
Sabotaje
del arte
EL SABOTAJE DEL ARTE
BUSCA ser perfectamente ejemplar y a un tiempo retener
cierto elemento de opacidad -no propaganda sino choque estético-
terriblemente directo pero sutilmente angulado
también -acción como metáfora-.
El sabotaje del arte es la cara oculta del terrorismo
poético -creación por la destrucción-
pero no ha de servir a partido alguno, ni al nihilismo,
ni siquiera al arte mismo. Tal como
al desterrar las ilusiones se intensifican los sentidos, así
la demolición de la plaga estética dulcifica el aire del
mundo del discurso, del otro. El sabotaje del arte sólo sirve
a la conciencia, a la atención, a la vigilia.
El SA va más allá de
la paranoia, más allá de la
desconstrucción -la crítica definitiva- ataque
físico al arte ofensivo -jihad estética-. La
mínima mancha de mezquino egoísmo o incluso de gusto
personal contamina su pureza y menoscaba su fuerza.
El SA no puede nunca buscar el poder -sólo puede liberarlo-.
Las obras de arte individuales (incluso las peores) son en gran medida
irrelevantes -el SA busca dañar aquellas instituciones que
se sirven del arte para limitar la
conciencia y enriquecerse con castillos en el aire.
Este o aquél poeta o pintor no ha
de ser condenado por una falta de visión -pero las ideas malignas
sí que pueden ser asaltadas a través de los artefactos
que generan-. El muzak está diseñado para
hipnotizar y controlar -su maquinaria bien puede ser
destrozada-.
Quemas públicas de libros ¿por qué han de ser
fachas y funcionarios de aduanas los que monopolicen este arma?
Novelas sobre niños poseídos por el diablo; la lista
de libros más vendidos del New York Times; panfletos feministas
contra la pornografía; libros de texto (especialmente
ciencias sociales, civismo, salud); pilas de El Tiempo, El
Mundo y otros periódicos de supermercado;
recortes seleccionados de editoriales cristianas; unas cuantas
novelas rosa -atmósfera festiva, botellas de vino y
canutos circulando en una clara tarde de otoño-.
Tirar el dinero en la bolsa fue una forma de terrorismo
poético bastante oportuna -pero destruir el dinero hubiera
sido buen sabotaje del arte-. Ocupar retransmisiones
de TV y difundir unos minutos pirateados
de incendiario arte caote constituiría una hazaña
del TP; pero simplemente volar la torre de transmisiones sería
un sabotaje del arte perfectamente adecuado.
Si ciertas galerías y museos se
merecen un ocasional ladrillazo en los cristales -no
destrucción, sino un pescozón a la complacencia-
entonces qué pasa con los BANCOS? Las galerías convierten
la belleza en mercancía pero los bancos transmutan
la imaginación en heces y en deuda. ¿No
ganaría el mundo un grado de belleza con cada banco
que se pudiera hacer temblar... o caer? ¿pero de qué
manera? El sabotaje del arte debería seguramente mantenerse
alejado de la política (es tan indigesta...) -pero no de los bancos-.
No hagas piquetes; practica el vandalismo. No protestes;
desfigura. Cuando la fealdad, el pobre diseño y el derroche
estúpido te son forzados, vuélvete ludita, mete el zapato
en la rueda, contraataca. Destroza los símbolos del Imperio
en nombre de nada sino del anhelo de gracia del corazón.
Los
Asesinos
A TRAVES DEL LUSTRE DEL desierto
y hacia las polícromas colinas, violeta ocre calvo pardo y
sombra en la cima de un desecado valle azul los
viajeros encuentran un oasis artificial, un castillo
fortificado de estilo sarraceno que guarda un jardín
oculto.
Como huéspedes del Viejo de la Montaña
Hassan i Sabbah suben los escalones cortados en la roca del castillo.
Aquí el Día de la Resurrección ya ha llegado
y se ha ido; sus moradores viven fuera del tiempo profano, al que
mantienen a raya con dagas y venenos.
Tras el almenado y las troneras de las torres los eruditos y fedayines
se despiertan en estrechas celdas monolíticas.
Mapas estelares, astrolabios, alambiques y retortas, pilas de libros
abiertos bajo un rayo de sol vespertino; una cimitarra desenvainada.
Cada uno de aquellos que entran en el reino del Imán
del propio ser se convierte en un sultán de la revelación
invertida, un monarca de la abrogación y
la apostasía. En una cámara
central festoneada de luz y adornada con tapices arabescos se tumban
en cojines y fuman largos chibouks de haschish con esencias de opio y ámbar.
Para ellos la jerarquía del ser se ha compactado
en un punctum sin dimensiones de lo real -para ellos las cadenas
de la Ley se han roto- terminan su ayuno con vino.
Para ellos todo exterior es interior, su verdadero rostro brilla
directamente a través. Pero las puertas del jardín
están camufladas con terrorismo, espejos, rumores de asesinato,
trompe l'oeil, leyendas.
Granada, mora, caqui, la melancolía
erótica de los cipreses, rosas color membrana
de Shiraz, braseros de aloes de La Meca y benjuí, firmes
tallos de tulipanes otomanos, alfombras extendidas como jardines
de mentira sobre un césped de verdad; un pabellón levantado
con un mosaico de caligramas; un sauce, un regato con
berros; una fuente acristalada de geometría por debajo;
el escándalo metafísico de las odaliscas bañándose,
de los húmedos coperos morenos jugando al escondite entre el follaje;
"agua, verdor, bellos rostros".
Por la noche Hassan-i Sabbah como un civilizado lobo
con turbante se despereza en un parapeto sobre el jardín y
tiende una aviesa mirada al cielo, gobernando las constelaciones
de la herejía en el indolente aire fresco del
desierto. Es cierto, en este mito algunos discípulos
aspirantes pueden recibir órdenes de caminar por la
plancha hacia las tinieblas; pero también
es cierto que algunos de ellos aprenderán
a volar como brujos.
El emblema de Alamut permanece en la mente, un mandala o círculo
mágico perdido para la historia pero embebido o impreso
en la conciencia. El Viejo revolotea como un fantasma
por las tiendas de reyes y las alcobas de teólogos, traspasa
todas las cerraduras y guardas con olvidadas técnicas musulmanas/ninja,
deja atrás los malos sueños, los estiletes en las almohadas,
los poderosos sobornos.
La esencia de esta propaganda rezuma
en los sueños criminales del anarquismo ontológico,
el heraldo de nuestras obsesiones muestra los pendones forajidos
de negro luminoso de los Asesinos... todos ellos pretendientes
al trono de un Egipto Imaginario, un continuum oculto de espacio/luz consumido
por libertades aún no imaginadas.
Pirotecnia
INVENTADA POR LOS
CHINOS pero nunca desarrollada para la guerra -un ejemplo
cabal de terrorismo poético- un arma utilizada para disparar
el choque estético que no para matar -los chinos
detestaban la guerra y solían hacer luto cuando los
ejércitos se levantaban- pólvora sólo útil
para espantar maléficos demonios, para deleitar a los niños,
para llenar el aire con una atrevida bruma de olor a riesgo.
Bombas relámpago clase C de Kwantung, cohetes de botella,
mariposas, M-80s, girasoles, "un bosque en primavera"; hace buen
tiempo de revolución. Enciende el cigarro en la
mecha silbante de una bomba negra de Haymarket; imagina
el aire lleno de hidras y súcubos, de espíritus
opresivos, de fantasmas policía.
Convoca a unos cuantos niños con brasas
encendidas o fósforos de cocina -apóstoles chamanes
de complots de pólvora veraniega- rompe la noche espesa
con estrellas de pinchos y estrellas infladas, con arsénico
y antimonio, sodio y calomel, un bombardeo
de magnesio y estridente clorato de potasa.
Fulminante (hollín y salitre) esquirlas y metralla; asalta
tu banco local o tu fea iglesia con velas
romanas y cohetes oro púrpura, in promptu y anónimo
(quizás abriendo fuego desde la trasera de una camioneta).
Construye unas lanzaderas con armazón
de celosía e instálalas en la
azotea del edificio de seguros o la escuela;
una serpiente kundalini o un dragón de Caos verde bario enroscado
contra un fondo amarillo sodio oxalato -no pasarán-
o monstruos copulantes disparando descargas de
leche-fuego contra el hogar de los viejos
catequistas.
Esculturas de nubes, esculturas de humo y banderas = arte del
aire. Piezas de tierra. Fuentes = aguas artificiales.
Y fuegos artificiales. No actúes con becas del
ministerio ni permisos de la policía para un
público amante de la cultura. Evanescentes
bombas incendiarias mentales, terroríficos mandalas inflamando
la presuntuosa noche suburbana, inverosímiles cabezas de trueno
verde plaga emocional reventadas con rayos vajra de azul orgona de feux
d'artifice láser.
Cometas que explotan con el olor del haschisch y el carbón
radiactivo; fuegos de San Antón y fuegos fatuos embrujando
los parques públicos; falsos fuegos de San Telmo danzando
sobre la arquitectura de la burguesía; mascletás
sacudiendo los cimientos del parlamento, elementales salamandra
atacan a reformistas morales bien conocidos.
Laca centelleante, azúcar de leche, estroncio, brea,
agua de goma, chispas de fuego chino -por un momento el aire está
afilado de ozono- nube opalada de humo pungente dragón fénix
a la deriva. Por un instante el Imperio cae, sus
príncipes y gobernadores huyen al lodo estigio, los
penachos de azufre de los duendes lanzallamas les queman el culo escocido
mientras se baten en retirada. El niño Asesino, psique de
fuego, reina por una breve noche de Sirio caliente.
Mitos
de Caos
Caos nunca visto (po-te-kitea)
desposeído, sedentario
Caos de empedernida oscuridad
intocado e intocable
Canto maorí
Caos se encarama en
una montaña del cielo: un inmenso pájaro como
una bolsa amarilla o una bola de fuego roja, con seis pies y cuatro alas;
no tiene cara pero baila y canta.
O Caos es un perro negro de largas greñas, ciego y sordo,
al que le faltan las cinco vísceras.
Caos el Abismo viene el primero, luego vienen Tierra/Gaia, luego
Deseo/Eros. De estos tres descienden dos pares; Erebus y la vieja
Noche, Eter y la Luz del día.
Ni Ser ni No Ser
ni aire ni tierra ni espacio:
¿qué es lo
que estaba encerrado? ¿dónde?
¿bajo la protección
de quién?
¿qué era agua,
profundo, insondable?
Ni muerte ni inmortalidad
ni día ni noche;
sino UNO respirado por sí
mismo sin viento.
Nada más. Oscuridad
envuelta en oscuridad,
agua inmanifiesta.
UNO, escondido en el vacío,
sintió la generación
del calor, sobrevino
como Deseo, primera semilla
de la Mente...
¿Es que había
arriba o abajo?
Había jarras de semillas,
había poderes:
energía por debajo,
impulso por arriba.
¿Pero quién
lo sabe de seguro?
Rg Veda
Tiamat la Mar-Caos
derrama premiosa fango y limo de su vientre, los
horizontes, el cielo y la sabiduría acuática.
Estos retoños crecen díscolos y presuntuosos; ella
considera su destrucción.
Pero Marduk el dios de la guerra babilónico se levanta
en rebelión contra el Viejo Hag y sus monstruos-Caos,
tótems ctónicos; Gusano, Ogro Femenino, Gran León,
Perro Loco, Hombre Escorpión, Tormenta Aullante -dragones
portando su gloria como dioses- y la propia Tiamat una gran
serpiente de mar.
Marduk la acusa de provocar la rebelión de
hijos contra padres; ella ama a Bruma y a Nube, principios del desorden.
Marduk será el primero en gobernar, en inventar el gobierno.
En la batalla asesina a Tiamat y desde su cuerpo organiza el universo
material. Inaugura el imperio babilónico; después,
con las entrañas sangrantes del hijo incestuoso
de Tiamat en la picota crea la raza para servir por siempre
al regalo de los dioses; y a sus altos
sacerdotes y a sus reyes coronados.
El padre Zeus y los habitantes del Olimpo libran
guerra contra la Madre Gaia y los Titanes, esos partisanos de Caos,
contra las viejas formas de la caza y la recolección, de
la errancia sin rumbo, de la androginia y la licencia de las bestias.
Amón Ra (Ser) se sienta solo en el
Océano Caos primordial de NUN creando a todos
los demás dioses al correrse; pero Caos también
se manifiesta como el dragón Apofis al que Ra
debe destruir (junto a su estado de gloria, su sombra y su
magia) con objeto de que Faraón pueda reinar en paz;
una victoria recreada diariamente en los ritos de los
templos imperiales para confundir a los enemigos del Estado,
del Orden cósmico.
Caos es Hun Tun, Emperador del Centro. Un día
el Mar del Sur, el Emperador Shu, y el Mar del Norte,
el Emperador Hu (shu hu = relámpago) pagaron visita
a Hun Tun, que siempre los agasajaba.
Deseando devolver sus atenciones dijeron, "todos los seres tienen
siete orificios para ver, oír, comer, cagar, etc.
¡pero el pobre viejo Hun Tun no tiene ninguno!
¡Abrámosle unos cuantos!" Y así lo hicieron -un
orificio por día- hasta que el séptimo día, Caos murió.
Pero... Caos es un enorme huevo de pollo también.
Dentro de él P'an Ku nace y crece durante 18,000
años; por fin el huevo se abre, se divide en
cielo y tierra, yang y yin. Ahora P'an Ku crece
hasta convertirse en una columna que sostiene el universo;
o bien se convierte en el universo mismo (respiración
-- viento, ojos -- sol y luna, sangre y humores -- ríos
y mares, pelo y pestañas -- estrellas y planetas, esperma -- perlas,
médula -- jade, sus pulgas -- los seres humanos, etc.)
O bien se convierte
en el Emperador Amarillo hombre/monstruo.
O bien se convierte en Lao Tse, profeta del tao. De hecho,
el pobre viejo Hun Tun es el tao mismo.
"La música de la naturaleza no tiene existencia
fuera de las cosas. Las diversas aberturas, caños,
flautas, todos los seres vivos juntos conforman la naturaleza.
El "Yo" no puede producir cosas y las cosas no pueden producir el
"Yo", que es autoexistente. Las cosas son lo que son espontáneamente,
y no a causa de otras. Todo es natural sin saber por
qué es así. Las 10,000 cosas
tienen 10,000 estados diferentes, todas se hallan en
movimiento como si hubiera un Señor Verdadero
para moverlas; pero si buscamos pruebas de este
Señor no encontraremos ninguna". (Kuo Hsiang)
Cada conciencia realizada es un "emperador" cuya sola forma de gobierno
es no hacer nada que perturbe la espontaneidad
de la naturaleza, del tao. El "sabio" no es Caos mismo,
sino más bien un hijo fiel de Caos; una de las pulgas de P'an
Ku, un trozo de carne del hijo monstruoso de Tiamat.
"Cielo y tierra" dice Chuang Tzu, "nacieron al mismo tiempo
que yo, y las 10,000 cosas son una conmigo".
El anarquismo ontológico tiende a disentir con el absoluto
quietismo taoísta. En nuestro mundo Caos ha sido
derrocado por dioses más jóvenes, moralistas,
falócratas, sacerdotes-banqueros, señores a propósito
para sus siervos. Si la rebelión se muestra como un imposible
entonces quizá pueda al menos promoverse una forma clandestina
de jihad espiritual. Déjala que siga las enseñas
de guerra del negro dragón anarquista, Tiamat, Hun Tun.
Caos nunca murió.
Pornografía
EN PERSIA VI que la
poesía está hecha para incorporarse a la música
y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona.
Una combinación propicia de imagen y melodía
sumerge a la audiencia en un hal (algo entre un estado de ánimo
estético/emotivo y un trance de hiperconsciencia), arrebatos
de llanto, posesiones de baile; una respuesta física mensurable
al arte. Para nosotros el eslabón entre la poesía
y el cuerpo se perdió con la era bárdica;
leemos bajo la influencia de un anestésico gas cartesiano.
En el norte de la India hasta la recitación
no musical provoca ruido y movimiento, cada buen pareado se
aplaude, ";Wa! ;Wa!" con gesticulación elegante,
arrojando rupias; mientras nosotros escuchamos
poesía como si fuéramos una especie de
cerebro de ciencia ficción en un bote; todo lo más
una risita forzada o una mueca, vestigio de un rictus simiesco; el resto
del cuerpo en algún otro planeta.
En el Este los poetas son a veces encarcelados -una especie de cumplido,
ya que sugiere que el autor ha hecho algo al menos tan real como el robo
o la violación o la revolución-. Aquí
a los poetas se les permite publicar absolutamente cualquier cosa; una
especie de castigo en efecto, prisión sin paredes, sin ecos, sin
existencia palpable; reino de las sombras de la publicación, o del
pensamiento abstracto; un mundo sin riesgo ni eros.
Así es que la poesía está muerta una vez más;
e incluso si la momia de su cadáver retiene alguna de sus
propiedades curativas, la autoresurrección no es una de ellas.
Si los legisladores rehusan considerar los poemas
como crímenes, entonces alguien tendrá que cometer
crímenes que sirvan la función de la poesía,
o textos que posean la resonancia del terrorismo. Reconectar a cualquier
precio la poesía al cuerpo. No crímenes contra
los cuerpos, sino contra las ideas (y contra las ideas en las cosas) que
son mortales y sofocantes. No estúpido
libertinaje sino crímenes ejemplares, crímenes
estéticos, crímenes pasionales.
En Inglaterra ciertos libros pornográficos están
todavía prohibidos. La pornografía tiene un efecto
físico mensurable sobre sus lectores. Al igual
que la propaganda es capaz de cambiar vidas al
descubrir verdaderos deseos.
Nuestra cultura saca la mayor parte de su porno del odio al cuerpo; pero
el arte erótico constituye en sí mismo un extraordinario
vehículo para el estímulo del ser/la
conciencia/la felicidad -como ocurre con ciertas obras
orientales-. Una especie de porno tántrico occidental
puede ayudar a galvanizar el cadáver, a hacerlo brillar
con algo del atractivo del crimen.
América tiene libertad de expresión dado
que todas las palabras son consideradas igualmente
triviales. Sólo las imágenes cuentan; a los censores
les fascinan los retazos de muerte y mutilación pero
retroceden horrorizados a la vista de un
niño masturbándose; aparentemente experimentan
esto como una invasión de su
validez existencial, de su identificación con el Imperio
y los más sutiles de sus gestos.
No hay duda que ni el porno más poético haría jamás
revivir el cuerpo sin rostro para que cantara y bailara
(como el pájaro-Caos chino) pero imagínate un
guión para una película de tres minutos que transcurre
en una mítica isla de niños fugitivos que habitan las
ruinas de viejos castillos o construyen cabañas tótem
y nidos ensamblados con chatarra; una mezcla de
animación, efectos especiales, infografía y vídeo
en color; editado con el dinamismo de un
anuncio de comida rápida...
...pero misteriosos y desnudos, plumas y huesos, tiendas
cosidas con cristal, perros negros, sangre
de paloma; flashes de miembros ámbar enredados
en las sábanas; caras enmascaradas de estrellas besando suaves
pliegues de piel; piratas andróginos, rostros náufragos
de colombinas durmiendo sobre flores de muslo blanco; graciosos chistes
guarros de meado, lagartos amaestrados bebiendo
a lengüetadas leche derramada; break dancing en cueros;
bañera victoriana con patos de goma y meteduras de pata rosa; Alicia
en ganja...
...punk reggae atonal adaptado a gamelán,
sintetizador, saxofón y percusión; letras de boogie
eléctrico cantadas por un etéreo coro de niños;
letras ontológico anarquistas, un cruce entre
Hafez y Pancho Villa, Li Po y Bakunin, Kabir y Tzara; llámalo
";CAOS, el video musical!"
No... seguramente tan sólo es un sueño. Demasiado
caro de producir, y además ¿quién
lo vería? Desde luego no los niños
a los que pretendía seducir. La TV pirata es una futil
fantasía, el rock sólo es otra mercancía; olvida
pues la elegante gesamtkunstwerk. Siembra un parque de
recreo con obscenos folletines incendiarios; pornopropaganda, un
chiflado samizdat para liberar el deseo de su yugo.
Crimen
LA JUSTICA NO PUEDE
OBTENERSE bajo ninguna Ley; la acción de acuerdo a la
naturaleza espontánea, la acción
que es justa, no puede ser definida por el
dogma. Los crímenes por los que se aboga
en estos pasquines no pueden ser cometidos contra uno mismo o
contra otros sino sólo contra la mordaz cristalización
de las ideas en la estructura de venenosos Tronos y Dominaciones.
Es decir, no crímenes contra la naturaleza o la humanidad
sino crímenes legalmente acreditados.
Tarde o temprano el descubrimiento
y la revelación del yo/naturaleza transforman
a una persona en un malhechor -como salir a otro mundo y después
volver a éste para descubrir que has sido
declarado un traidor, un hereje, un proscrito-.
La Ley espera a que des un traspiés en algún modo del
ser, que te conviertas en un alma diferente a
la habitual carne muerta aprobada y sellada en
púrpura por las autoridades sanitarias; y tan
pronto como empiezas a actuar en armonía con la naturaleza
la Ley te da el garrote y estrangula; así que no jueges al
bendito mártir liberal de clase media; acepta el hecho
de que eres un criminal y prepárate para actuar
como tal.
Paradoja: abrazar a Caos no significa deslizarse hacia la entropía
sino emerger hacia una energía como estrellas, hacia un patrón
de gracia instantánea; hacia un orden orgánico espontáneo
completamente diferente a las pirámides de carroña
de sultanes, muftíes, cadíes y verdugos sonrientes.
Después de Caos viene Eros -el principio de orden implícito
en la nada del Uno incualificado-. El amor es estructura,
sistema, es el único código no narcotizado ni manchado
por la esclavitud. Hemos de convertirnos en ladrones y timadores
para proteger su belleza espiritual en una faceta de clandestinidad, en
un jardín oculto de espionaje.
No sobrevivas meramente a la espera de que la revolución de otros
te decida a tomar partido, no te alistes a los ejércitos
de la anorexia o la bulimia; actúa como
si ya fueras libre, calcula los riesgos, sal fuera, recuerda
la Ley de Duelo -fuma grifa/come pollo/bebe té-. Cada hombre
su propia viña e higuera (Circle Seven Koran, Noble Drew Alí);
lleva tu pasaporte moro con orgullo, guarda tus espaldas, que no te cojan
en el fuego cruzado; pero asume el riesgo, baila antes de calcificarte.
El modelo social natural del anarquismo ontológico
es la pandilla de niños o la banda de atracadores.
El dinero es un camelo -esta aventura ha de ser posible sin
él- el botín y el pillaje habría que gastarlos
antes de que vuelvan al polvo. Hoy es el
Día de la Resurrección -el dinero
empleado en belleza será
transmutado alquímicamente en elixir-. Como mi tío
Melvin solía decir, el melón robado sabe más
dulce.
El mundo ya ha sido rehecho de acuerdo a los deseos
del corazón; pero la civilización es la dueña
de todos los contratos y de la mayoría de
las pistolas. Nuestros ángeles
feraces exigen la trasgresión, porque sólo se
manifiestan en suelo prohibido. Bandolero. El yoga del sigilo, el
golpe relámpago, el disfrute del tesoro.
Brujería
EL UNIVERSO QUIERE
JUGAR. Aquellos que por reseca avaricia espiritual lo rehusan
y eligen la pura contemplación desperdician su
humanidad; aquellos que por tonta angustia lo rehusan, aquellos que
dudan, pierden su oportunidad y su divinidad; aquellos que se
moldean ciegas máscaras de Ideas y siembran cizaña
buscando alguna prueba de su propia solidez acaban viendo
a través de los ojos de un muerto.
Brujería: el cultivo sistemático de la conciencia dilatada
o de la percepción no ordinaria y su despliegue en el mundo de los
hechos y los objetos para convocar los resultados deseados.
El ensanchamiento de aperturas en la percepción destierra
gradualmente los falsos yos, nuestros cacofónicos fantasmas;
la "magia negra" de la envidia y la venganza se dispara por
la culata porque el deseo no sabe ser forzado.
Allí donde nuestro conocimiento de la belleza
armoniza con el ludus naturae, empieza la magia.
No, ni doblar cucharas, ni horoscopia, ni Amanecer Dorado, ni chamanismo
de pega, ni proyección astral, ni misa satánica;
si se trata de chismografía hay que ir al meollo, a la banca, a
la política, a las ciencias sociales; y no a esa enclenque basura
blavatskiana.
La brujería funciona creando a su
alrededor espacios físico/psíquicos o aperturas
a un espacio de expresión sin límites -la metaformosis
del lugar cotidiano hacia una esfera angélica-.
Esto implica la manipulación de los símbolos (que también
son cosas) y de la gente (que también es
simbólica); los arquetipos facilitan un
vocabulario en este proceso y por tanto se tratan como si
fueran a un tiempo reales e irreales, como palabras. Yoga imaginario.
El brujo es un Simple Realista: el mundo es real -así
la conciencia tiene que ser pues real dados sus tan
tangibles efectos-. Para el zoquete hasta el vino
resulta insípido pero el mago puede intoxicarse
con sólo mirar el agua. La calidad de la percepción
define el mundo de la intoxicación; pero sostenerla y expandirla
para incluir a otros exige una actividad de un cierto tipo -brujería-.
La brujería no rompe ley de la naturaleza alguna porque no
hay tal Ley Natural, sólo la espontaneidad de
la natura naturans, el tao. La brujería
viola leyes que buscan encadenar este
flujo; sacerdotes, reyes, jerofantes, místicos, científicos
y tenderos todos califican al brujo de enemigo por amenazar
el poder de su charada, la fuerza tensora de su trama ilusoria.
Un poema puede actuar como un conjuro y viceversa; pero la brujería
rehusa ser metáfora de la mera literatura; insiste en
que los símbolos deben provocar tanto sucesos como epifanías
privadas. No es una crítica sino una reconstrucción.
Rechaza toda escatología y toda metafísica de
la mudanza, toda nebulosa nostalgia y todo
futurismo estridente, en favor de un paroxismo o posesión de la
presencia.
Incienso y cristal, daga y espada, varita, túnica,
ron, habanos, velas, hierbas como sueños
secos -el muchacho virgen contemplando la
vasija de tinta- vino y ganja, carne, yantras y pases -rituales
de placer, el jardín de houris y sakis- el brujo
trepa por estas serpientes y escaleras a un momento que está
enteramente saturado de su propio color, donde las montañas
son montañas y los árboles son árboles, donde
el cuerpo se convierte todo en tiempo, el amado todo en espacio.
Las tácticas del anarquismo ontológico están enrraizadas
en este arte secreto; los objetivos del anarquismo ontológico
aparecen en su floración. Caos conjura a sus enemigos y recompensa
a sus devotos... este extraño panfleto amarilleante,
este seudónimo polvoriento lo revela todo... escribe
pidiendo un microsegundo de eternidad.
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LO QUE ESTO TE CUENTA
no es prosa. Puedes clavarlo en el tablón pero
sigue aún vivo y coleando. No pretende
seducirte a menos que seas extremadamente joven y guapo (incluye
foto reciente).
Hakim Bey vive en un destartalado hotel chino donde
el propietario saluda con la cabeza sobre el periódico
y las cascadas retransmisiones de la ópera de Pekín.
El ventilador gira en el techo como un derviche perezoso
-el sudor cae en la página- el caftán del
poeta está mohoso, sus óvalos reparten
ceniza por la alfombra; sus monólogos parecen deslavazados
y ligeramente siniestros; Más allá de las ventanas cerradas
el barrio funde a palmeras, al ingenuo mar azul, a la filosofía
del tropicalismo.
A lo largo de cierta autopista al este de Baltimore pasas un
trailer aerodinámico con un gran rótulo
en el porche SE LEE EL ORACULO y la imagen de una
tosca mano negra sobre fondo rojo. Dentro atisbas un despliegue
de libros de sueños, libros de números, panfletos de
vudú y santería, viejas revistas polvorientas de nudismo,
una pila de Boy's Life, tratados sobre gallos de pelea... y este
libro, Caos. Como palabras proferidas en
un sueño, portentosas, evanescentes,
transformándose en perfumes, pájaros, colores, música
olvidada.
Este libro se distancia de
todo con una cierta impasibilidad de superficie,
casi una cristalización. No mueve la cola ni gruñe
sino que muerde y arremete contra los muebles. No
tiene número de ISBN y no te quiere como discípulo pero puede
que te rapte a los niños.
Este libro está nervioso como el
café o la malaria -construye una red de
cortes y guaridas entre sí mismo y sus lectores- pero es tan
palmario y literal que prácticamente se codifica a sí mismo;
se fuma a sí mismo al estupor.
Una máscara, una automitología, un mapa sin localizaciones
-envarado como un mural egipcio alcanza sin embargo a acariciar la
cara a alguien- y de repente se encuentra a sí
mismo en la calle, en un cuerpo, encarnado en luz, caminando,
despierto, casi satisfecho.
NYC, 1 de mayo-4 de julio,
1984.
traducido del inglés
por Guadalupe Sordo publicado en castellano por Carta de Ajuste Cristo
del Buen Viaje, 8 Sevilla 41001-ESPAÑA
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en colaboración con
Talasa Ediciones Hileras 8 Madrid-ESPAÑA
La Marca
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publicado por Autonomedia
Anti-copyright, 1985, 1991.
May be freely pirated &
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