LIBRO
DE ARTISTA
Visión de un
género artístico
José Emilio Antón
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Cuando empezamos a hablar de libros de artista surge una pregunta
inmediata, ¿pero qué es verdaderamente, un libro de artista?; una
duda que está en la mente de muchas personas relacionadas
directamente con el mundo del arte y al mismo tiempo un
desconocimiento casi total para el resto.
La respuesta más clara y breve sería:
El libro de artista no es un
libro de arte es una obra de arte.
La propia afirmación, indica la
cualidad artística del libro de artista, diferenciación
fundamental con el que podríamos denominar “libro común”.
El libro de artista es una obra de
arte, concebida y realizada por un artista visual en su totalidad.
Es un medio de expresión con
parámetros nuevos, totalmente diferenciados de la pintura, de la
escultura, de obras literarias presentadas en libros, etc., esta
diferenciación hace necesario un género artístico nuevo e
independiente. Un género fundamentalmente
interdisciplinario, como lo son el cine, el comic, el
videoarte..., considerados ya como formas diferenciadas de
expresión artística.
El libro de artista es una forma
de expresión plástica surgida en la segunda mitad del s. XX; más
concretamente en 1963, cuando Edward Ruscha, realiza la primera
edición de Twenty-six Gasoline Stations (26 Estaciones de
gasolina); y en 1966 Every building on the Sunset Strip, (1.000
ejemplares desplegables en acordeón). La diferenciación
fundamental de estos libros es su concepción inicial, por el
autor, como obras de arte, innovación dentro del amplio panorama
de las artes.
Las obras de Ruscha, inician el concepto
actual del libro de artista, según la historiadora y estudiosa del
genero: Anne Moeglin-Delcroix (Esthétique du livre
d’artiste. Bibliothèque Nationelle de France, París,1997).
Se toma conciencia del libro como una entidad artística propia,
creándose un nuevo género independiente, que será, por tanto, un
género de arte contemporáneo.
Entre los precursores inmediatos
de los libros de artista estarían:
Los poetas Mallarmé y Apollinaire,
los futuristas italianos, los dadaistas y los constructivistas
rusos, todos ellos vinculados a la ruptura del texto y de la
página tradicional. Marcel Duchamp, vinculado a los
movimientos DADA y surrealista e innovador de mil ideas
nuevas: op-art, happenig, instalaciones, cajas contenedoras, arte
conceptual, fluxus...
Las nuevas formas de concebir los objetos de los
surrealistas.
Los poetas concretos y visuales de los años 60, con
un mayor interés por el valor visual y espacial de la página.
Con esta experimentación, el libro aborda una es¬critura que ya no
es propiamente o solamente literaria, es plástica.
Nuevos soportes, forma¬tos y materiales y un interés diferente por
el soporte libro, se comienza a utilizar este medio,
tradicional vehícu¬lo de textos literarios o teóricos, para otro
uso: el de la experimentación plástica, iniciándose la era del
libro de artista, como medio autónomo de expresión plástica, al
margen de la tradición libresca o del arte convencional y por lo
tanto la introducción de un nuevo género artístico.
Los libros de artista están, pues, a medio camino entre el
libro común, soporte tradicional de la expresión literaria, y las
obras plásticas convencionales (pintura, escultura, etc.).
La aproximación a un lado o al otro de este espectro nos acercará
a las distintas tipologías del libro de artista; unas veces
cercanas a lo textual, a lo literario, y otras totalmente
pictóricas, o escultóricas. Algunas obras son juegos
visuales o táctiles y otras soporte para difusión de ideas y
manifiestos.
El carácter totalmente interdisciplinario del libro de artista,
ofrece a los artistas infinitas posibilidades combinatorias de
técnicas artísticas, oficios artesanos, textos, etc., permitiendo
una gran libertad creativa.
Los artistas visuales toman del libro común, inicialmente, el
formato y el soporte tradicional del libro impreso; más tarde el
concepto se amplia a todos los soportes históricos de transmisión
escrita y a todos los materiales posibles.
La secuen¬ciación del paginado con la introducción del factor
temporal en la obra y el juego participativo del lector /
manipulador serán componentes tomados del libro común. Este factor
tiempo es compartido también en otros géneros surgidos en la misma
época: Happening, performance, videoarte...
En el libro de artista se añade, al mismo tiempo, el componente
sensitivo: táctil, olfativo,... de los materiales empleados y
manipulados al hojear las páginas. Adopta, también, otras
cualidades propias de los libros comunes: fácil manejo y
portabilidad y en el caso de ediciones amplias o abiertas, la gran
capacidad difusora que ha llevado históricamente al libro a ser la
pieza fundamental en la difusión cultural.
Las características descritas dan como resultado una enorme
variedad de obras. El intento de etiquetar, clasificar, ordenar,
el amplio universo de los libros de artista, parece una tarea
imposible, y es más, tal vez sea una forma de restar libertad
creativa que permite hacer de cada obra un mundo propio; sin
embargo, parece que un elemental intento de clasificación podría
aclarar tan diferentes resultados y al mismo tiempo dar a conocer
el amplio panorama que presentan.
Una primera aclaración es tal vez reiterativa: la diferenciación
entre el libro de edición normalizada o libro común y el libro de
artista. El libro de artista es un obra de arte creada por
un artista visual. El libro común es un producto industrial
que puede contener obras de arte literarias o ilustraciones de
obras de arte, pero no está concebido como obra de arte.
Los libros de artista, no se encuentran habitualmente dentro del
ámbito editorial, se encuentran inmersos en el mercado del arte
como los cuadros y las esculturas, aunque puede participar de
ambos circuitos.
Otra aclaración se precisa para diferenciar libros de bibliofilia,
ilustrados o de artista.
Hay una serie de libros editados
de una manera rigurosa y perfeccionista que sirven para divulgar
libros históricos, códices, etc.; estos maravillosos libros
facsímiles entran dentro de lo que se denomina bibliofilia, junto
a incunables, primeras ediciones de libros impresos, etc.,
etc. Este campo del mercado está extrañamente disociado del
mundo de las bellas artes y algo cerrado a innovaciones
contemporáneas.
Más cercano al mercado de las
artes plásticas está el libro ilustrado contemporáneo, pero
que crea problemas de confusión al denominarlo erróneamente libro
de artista.
El libro ilustrado es primordialmente literario, la aportación
plástica de los artistas ilustradores, por muy relevante que sean,
(incluso con encartaciones de obra gráfica numerada y firmada) es
siempre, una colaboración que apoya y realza al texto del
escritor. Como afirmaba Matisse: “El ilustrador siempre
ejercerá de simple acompañamiento, como un segundo violín en una
orquesta”.
El libro de artista es una obra, dentro del campo de las artes
plásticas, en la que pueden convivir elementos textuales y
plásticos, pero cuyo único autor la concibe, realiza o controla
íntegramente como obra de arte.
El artista no ilustra, dise–a, ornamenta, decora... para otros
autores, subordinándose a otros creadores; concibe y controla
íntegramente su propia obra, su propio libro.
Otra posible confusión
está en la diferenciación entre un libro de artista y un libro de
artista objeto o como se denominan un libro objeto.
En la mayoría de los libros de
artista, la estructura y el funcionamiento se asemeja a un libro
común o soporte de escritura normalizado; desarrollando un
contenido visual a lo largo de una serie de páginas manipulables.
El libro objeto, emplea la
imagen del propio libro como elemento simbólico. Generalmente no
tiene la posibilidad de ser hojeado, renunciando el artista a una
mayor capacidad trasmisora de información y al factor temporal y
participativo, en beneficio de potenciar la imagen tridimensional
o escultórica.
Muchos autores siguen denominando a la mayoría de los libros de
artista, sobre todo si son ejemplares únicos, como libros objeto,
pero creo que una diferenciación como la descrita se puede ceñir
más a la realidad y ser más aclaratoria.
Como ejemplo más claro de libro objeto estaría Universum, de
Mannucci. El libro ni siquiera se puede abrir al tener dos
lomos, en vez de uno.
Lo más habitual en España es el libro de artista de soporte.
El artista visual utiliza la página como soporte dónde trabajar
(como un lienzo o un papel de dibujo) y el libro en su conjunto
como desarrollo de una obra plástica total, como en muchos libros
de Barceló.
Otra diferenciación básica sería por el número de ejemplares
realizados:
El libro puede ser un ejemplar
único. Ni se edita, ni se multiplica por ningún
sistema habitual. Sería similar, por tanto, a las características
de obra original de un cuadro pictórico.
Los libros seriados pueden
ser realizados manualmente, realizando autocopias del primer
modelo o editados por cualquier forma de reproducción mecánica,
bien sean técnicas artísticas tradicionales o técnicas de
impresión industrial.
La edición puede ser abierta, sin no tiene un número
limitado de ejemplares, en un intento de divulgar al máximo la
obra, como muchos libros del movimiento fluxus.
Edición numerada; en este
caso, se acercan un poco a la tradicional obra gráfica.
En cada ejemplar está la firma del
autor y una numeración que indica exactamente el ejemplar de la
edición.
Se puede estudiar, también, el libro de artista por su relación con movimientos artísticos, por su ideología, por su formato, por su temática, por su soporte, por sus técnicas pictóricas...o de otras múltiples maneras. Muchos libros participan de varias posibles clasificaciones y otros no habrá manera de clasificarlos.
Ejemplos significativos
Minimalistas
Término acuñado por Wollheim en 1965, para englobar obras que basan su valor estético en conseguir un máximo nivel de abstracción, absoluta simplicidad y orden aséptico. Los libros introducen la serie en el desarrollo temporal de la paginación, desarrollando estructuras elementales a lo largo del libro. Sol LeWitt, realizaría más de 60 libros, con todas las posibilidades de utilización de líneas, figuras geométricas y colores.
Conceptuales
El arte conceptual es el arte de la idea, la autorreflexión sobre el arte, sobre su propia naturaleza. El concepto desplaza al objeto y se reduce a lo esencial: enunciados, propuestas, proyectos...que se concretan en textos, listados, fotografías, etc... El libro de artista será su soporte ideal. Se realizan publicaciones que sustituyen a las exposiciones. One million years-past y One million years-future de On Kawara
Libros de escritura
Algunos son facsímiles, otros
experimentan con la escritura, la caligrafía en el limite de lo
legible, por lo que están cerca de la poesía concreta.
Comment toucher mes boules ou mes
yeux, de J. Parant. Está escrito con la mano izquierda con la
libertad de un dibujo.
Re-visió de E. Balcells,
ejercicios de caligrafía en cuadernos escolares.
De acumulación, colección o inventario
Recopilación de imágenes, objetos
o datos con algún nexo en común pero mostrados sin un orden
concreto.
40 Libros de Boltanski entre 1969
y 1992.
16 dm2 an essay, 1979. De De
Vries, descripción de plantas en 16 dm2 de pradera.
Wall paper, 1973, de Matta-Clark.
Inventario combinable de papel pintado.
Libros de imágenes
Tratan de contar una historia
secuencialmente con sus imágenes manteniendo un hilo conductor
narrativo.
Brutus killed Caesar, de
Baldessari. Sobre una obra de teatro.
Ophelia, de E. Balcells. 37
variaciones sobre el cuadro de Ofelia de Millais
Libro sobre el libro: el libro común como objeto de
reflexión.
Je suis un livre achête-moi
maintenant, de Penck. En sus 420 páginas de papel biblia habla el
propio libro como protagonista en primera persona: -¡Te lo ruego
lee bien!. –Soy un libro aunque no me leas.
Ejemplos significativos
Libros parasitados
Muchos están realizados a partir
de libros de ediciones normales a los que se intervienen pintando,
recortando, pegando, quemando...hasta que dejan de tener las
características iniciales: posibilidad de lectura, de
paginación..., y se convierten en un ejemplar único.
Sauze, aplica a los libros,
toda suerte de tratamientos: los corta, los enrolla, los mete en
lavadora...
Vostell. Hormigonea un catalogo de
sus obras sobre hormigonados.
Libros intervenidos o reciclados
Otra vez se manipula un libro de
edición normal hasta convertirlo en un ejemplar único, pero sin
destruirlos como libro, se les concede una segunda vida como obra
de arte.
Colaianni, trabaja sobre los
accidentes geográficos de un atlas.
Indigestión, de Nacho Criado, las
termitas han comido parte de una revista de arte.
Libros táctiles
No se parte de un libro ya editado
sino que se crea. Diversos materiales proporcionan más
posibilidades táctiles realzando lo matérico.
Orensanz, fragmentos de mármol de
Carrara, dónde graba mensajes paleográficos.
Libros manuscritos / libros de viaje
A modo de diarios o libros de
viaje, suelen tener como soporte básico el papel.
Erinnemn gen und Traüme de Ulrich,
cuaderno escolar de recuerdos y sueños.
Libros de viajes de Marta
Cárdenas
Libros de soporte o pintados
La narración plástica se realiza en las páginas consecutivas de
estos libros.
Zush – Evru, realiza numerosos
libros con dibujos y pinturas de su propia civilización
imaginaria.
Andrés Nagel, libros con collages
y pintura.
Alejandrina: carpetas de paisajes.
Otra posibilidad cercana al libro de artista son las cajas
colectivas, contenedores o Revistas ensambladas. Como tal
obra colectiva, aunque tenga un argumento concreto, no se
consideraría un libro de artista puro, a no ser que los artistas
formen un equipo o grupo consolidado.
Al mismo tiempo existen publicaciones marginales, fanzines,
boletines de mail art y todo tipo de publicaciones de artistas
plásticos que estarían en la órbita de los libros de artista,
creando un mundo complejo pero de extraordinaria riqueza.