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Prólogo - Anarquía ontológica en pocas palabras
Inmediatismo
El Tong
Inmediatismo vs. capitalismo
Involución
Imaginación
Lascaux
Vernissage
"Visión cruda"
Un Potlatch inmediatista
Silencio
Crítica del oyente
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INMEDIATISMO
Radio Sermonettes
Hakim Bey
 
 

Imaginación

Hay un tiempo para el teatro. Si la imaginación de un pueblo se debilita surge en ella la inclinación a hacer que sus leyendas le sean presentadas sobre el escenario: puede ahora soportar esos crudos sustitutos de la imaginación
Pero para esas edades a las que pertenece el rapsoda épico, el teatro y el actor disfrazado de héroe son un estorbo para la imaginación más que un medio de darle alas: demasiado cercano, demasia-do definido, demasiado pesado, con demasiado poco de sueño y vuelo de pájaros.
Nietzsche
 
 

Pero por supuesto el rapsoda, que aquí aparece sólo a un paso de distancia del chamán ("...sueño y vuelo de pájaros") debe también ser llamado una especie de medio o puente situado entre "un pueblo" y su imaginación. (Nota: vamos a usar la palabra "imaginación" a veces en el sentido de William Blake y a veces en el sentido de Gaston Bachelard, sin optar por una determinación "espiritual" o "estética" y sin recurso a la metafísica.) Un puente transporta ("traducir', "metáfora pero no es el original. Y traducir es trai-cionar. Incluso el rapsoda proporciona un poco de veneno para la imaginación.

La etnografía, sin embargo, nos permite afirmar la Posibilidad de sociedades dónde los chamanes no son especialistas de la imaginación, sino donde todo el mundo es un tipo especial de chamán. En estas sociedades, todos los miembros (excepto los mentalmente disminuidos) actúan como chamanes y bardos tanto para sí mismos como para su pueblo. Por ejemplo: ciertas tribus amerindias de las Grandes Praderas desarrollaron las más complejas de todas las culturas de cazadores/recolectores bastante tarde en su historia (quizá en parte gracias al fusil y el caballo, tecnolo-gías adoptadas de la cultura europea). Cada persona adquiría identidad completa y total pertenencia a "el Pueblo" sólo a través de la Búsqueda de la Visión, y su representación artística para la tribu. Así cada persona se convertía en un "rapsoda épico" compartiendo esta individualidad con la colectividad.
 

Los pigmeos, entre las culturas más "primitivas", ni produ-cen ni consumen su música, sino que se convierten en masse en "la Voz del Bosque". En el otro extremo de la escala, entre las sociedades agrícolas complejas, como Bali en el borde del siglo XX, "todo el mundo es un artista" (y en 1980 un místico javanés me dijo, "todo el mundo debe ser un artista").

Los objetivos del Inmediatismo están en algún lugar a lo largo de la trayectoria aproximadamente descrita por estos tres puntos (pigmeos, indios de las praderas, balineses), que han sido todos ligados al concepto antropológico del "chamanismo democrático". Los actos creativos, ellos mismos el resultado externo de la interioridad de la imaginación, no están mediados y alienados (en el sentido en que hemos estado usando estos términos) cuando son llevados a cabo POR todo el mundo PARA todo el mundo, cuando son produ-cidos pero no reproducidos, cuando son compartidos pero no fetichizados. Desde luego estos actos son alcanzados a través de una mediación de algún tipo y hasta cierto punto, como lo son todos los actos; pero aún no se han conver-tido en fuerzas de extrema alienación entre algún Experto/ Sacerdote/Productor de un lado y algún desventurado "profano" o consumidor del otro.

Diferentes medios exhiben por tanto diferentes grados de mediación   y quizás pueden incluso ser clasificados sobre esa base. Aquí todo depende de la reciprocidad, en un intercambio más-o-menos igual de lo que se pueden llamar "quanta de la imaginación". En el caso del rapsoda épico que media la visión para la tribu, gran cantidad de trabajo -o de soñar activo- aun ha de ser hecho por los oyentes. Deben participar imaginativamente en cl acto de contar/oír, y deben convocar imágenes de sus propias reservas de poder creativo para completar el acto del rapsoda.
En el caso de la música pigmea la reciprocidad se vuelve prácticamente todo lo completa posible, ya que la tribu entera media la visión sólo y precisamente para la tribu entera; mientras que para los balineses, la reciprocidad asu-me una economía más compleja en la que la especialización está altamente articulada, en la que "el artista no es un tipo especial de persona, sino que cada persona es un tipo especial de artista."

En el "teatro ritual" del Vudú v la Santería, todo cl mundo presente debe participar visualizando los loas y orishas (arquetipos imaginales) y convocándolos (mediante cantos y ritmos "de firma") a manifestarse. Cualquiera presente puede convertirse en un "caballo" o médium para uno de estos santos (20) cuyas palabras y acciones asumen entonces para todos los celebrantes cl aspecto de la presencia del espíritu (esto es, la persona poseída no representa sino que presenta). Esta estructura, que también subyace en el teatro ritual indonesio, puede ser tomada como ejemplar para la producción creativa del "chamanismo democrático". Para construir nuestra escala de imaginación para todos los medios, podemos empezar comparando este "teatro vudú" con el  teatro europeo del siglo XVIII descrito por Nietzsche..

En este ultimo, nada de la visión (o "espíritu") original está en realidad presente. Los actores meramente re-presentan -están "disfrazados". No se espera que ningún miembro de la compañía o del público será repentinamente poseído (o incluso "inspirado" en ningún alto grado) por las imágenes del autor. Los actores son especialistas o expertos de la representación, mientras que el público son personas "profanas" a las que le son transferidas varias imágenes. El público es pasivo, demasiado está siendo hecho para el público, que está en realidad encerrado en un lugar en oscuridad y silencio, inmovilizados por el dinero que han pagado por esta experiencia delegada.

Artaud, que se dio cuenta de esto, intentó revivir el teatro ritual vudú (desterrado de la Cultura Occidental por Aristóteles)   pero llevó a cabo el intento dentro de la propia estructura (actor/público) del teatro aristotélico; intentó des-truirlo o mutarlo de dentro a fuera. fracasó y se volvió loco, haciendo estallar toda una serie de experimentos que culminaron en el asalto del Living Theater contra la barrera actor/ público, un asalto literal que intentaba forzar a los miembros del público a "participar" en el ritual. Estos experimentos produjeron algún gran teatro, pero todos fracasaron en su propósito más profundo. Ninguno fue capaz de superar la alienación que Nietzsche y Artaud habían criticado.

Aun así, el Teatro ocupa un lugar mucho más alto en la Escala Imaginal que otros medios más tardíos como el cinc. Al menos en el teatro actores y público están físicamente presentes en cl mismo espacio, juntos, permitiendo la crea-ción de lo que Peter Brook llamó la "invisible cadena do-rada" de atención y afinidad entre actores y público   la bien conocida "magia" del teatro. Con el cine, sin embargo, esta cadena se rompe. Ahora el público se sienta solo en la oscuridad sin nada que hacer, mientras los actores ausentes son representados por iconos gigantes. Siempre lo mismo sin importar cuantas veces es "mostrado", hecho para ser reproducido mecánicamente, carente de toda "aura", el cine de hecho prohibe "participar" a su público   el cine no necesita de la imaginación del público. Desde luego, el cine necesita el dinero del público, y el dinero es una especie de residuo imaginal concretizado, después de todo.

Eisenstein apuntó que el montaje establece una ten-sión dialéctica en el filme que involucra la mente del espectador -intelecto e imaginación- y Disney podría añadir (si estuviera capacitado para la ideología) que la animación incrementa este efecto porque la animación está, en efecto, completamente hecha de montaje. El cine tiene también su "magia". Concedido. Pero desde el punto de vista de la estructura hemos recorrido' un largo camino desde el teatro vudú y el chamanismo democrático -nos hemos acercado peligrosamente a la mercantilización de la imaginación y a la alienación de las relaciones mercan-tiles. Casi hemos renunciado a nuestro poder de volar, incluso de volar en sueños.

¿Los libros? Los libros como medios transmiten sólo palabras -nada de sonidos, vistas, olores o tactos, todos los cuales se dejan a la imaginación del lector. Bueno... Pero no hay nada "democrático" en los libros. El autor/editor produ-ce, tú consumes. Los libros atraen a gente "imaginativa", quizás, pero toda su actividad imaginal realmente equivale a la pasividad, sentarse solo con un libro, dejando que algún otro cuente la historia. La magia de los libros tiene algo de siniestro, como la Biblioteca de Borges. La idea de la Iglesia de una lista de libros condenables probablemente no fue lo bastante lejos  porque en un sentido, todos los libros están condenados. El eros del texto es una perversión  aunque, sin embargo, una a la que somos adictos, y que no tenemos prisa por abandonar.

Sobre la radio, claramente es un medio de ausencia
como el libro sólo que aún más, pues los libros te dejan solo a la luz, la radio solo en la oscuridad. La más exacerbada pasividad del "oyente" es revelada por el hecho de que los anunciantes paguen por anuncios en la radio, no en los libros (o no mucho). Sin embargo, la radio deja un "trabajo" imaginativo para el oyente mucho mayor que, digamos, la televisión para el espectador. La magia de la radio: uno puede usarla para escuchar la radiación de las manchas solares, las tormentas en Júpiter, el silbido de los cometas. La radio es anticuada; de ahí su carácter seductor. Los predicadores de la radio dicen, "Poned vuestras manos sobre la Radio, hermanos y hermanas, y sentid el poder cuuurativoooo de la Palabra!" ¿Radio Vudú?

(Nota: podría hacerse un análisis similar de la música grabada: esto es, que es alienante pero aún no alienada. Los discos reemplazaron la música amateur tocada en las fami-lias. La música grabada es demasiado ubicua, demasiado fácil -la que no está presente no es rara. Y aún así hay mucho que decir en favor de los viejos y raspeantes discos de 78 rpm que suenan en distantes emisoras tarde en la noche   un destello de iluminación que parece chispear a través de todos los niveles de mediación y alcanzar una presencia paradójica.)

Es en este sentido que podríamos quizá prestar algo de fe a la por lo demás dudosa proposición de que "¡la radio es buena  la televisión mala!" Porque la televisión ocupa el escalón inferior de la escala de la imaginación en los medios. No, eso no es cierto. La "Realidad Virtual" esta aun más abajo. Pero la TV es el medio al que los situacionistas se referían cuando hablaban de "el Espectáculo". La televisión es el medio que más quiere superar el Inmediatismo. Los libros, el teatro, el cine y la radio mantienen lo que Benjamin llamó "la huella utópica" (al menos in potentia)   cl ultimo vestigio de un impulso contra la alienación, el ultimo perfu-me de la imaginación. La TV sin embargo empezó por borrar incluso esa huella. No es extraño que quienes primero emitieron videos fueran los nazis. La TV es a la imaginación lo que el virus al ADN. El fin. Más allá de la TV está sólo el dominio del los infra-medios del no-espacio/no-tiempo, la instantaneidad y éxtasis de la TecCom, pura velocidad, la descarga de la conciencia en la máquina, en el programa -en otras palabras, el infierno.

¿Significa esto que el Inmediatistno quiere "abolir la te-levisión"? No, ciertamente no -porque el Inmediatismo quiere ser un juego, no un movimiento político, y ciertamen-te no una revolución con cl poder de abolir medio alguno. Los objetivos del Inmediatismo deben ser positivos, no negativos. No sentimos llamada alguna a eliminar ningún "medio de producción" (o incluso re-producción) que des-pués de todo podría algún día caer en las manos de "un pueblo".

Hemos analizado los medios preguntándonos cuánta imaginación está implicada en cada uno, v cuánta recipro-cidad, solamente para hacer efectivos los medios más efi-caces para resolver el problema señalado por Nietzsche ,,' tan dolorosamente sentido por Artaud, cl problema de la alienación. Para esta tarea necesitamos una jerarquía aproxi-mada de los medios, un medio de medir su potencial para nuestros usos. Aproximadamente, entonces, cuanta más imaginación es liberada y compartida, más útil es el medio.
Quizá no podamos ya convocar espíritus que nos po-sean, o visitar sus dominios como hacían los chamanes. Quizá tales espíritus no existan, o quizá estemos demasiado "civilizados" para reconocerlos. O quizá no. La imaginación creativa, sin embargo, sigue siendo para nosotros una rea-lidad -y una que debemos explorar, incluso en la vana esperanza de nuestra salvación.

20 - Así en el original.>>>subir
 

 
 
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Imaginación

Traducción: Carlos Barona
Virus Editorial c/ Vistalegre, 9 bajos 08001 Barcelona

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