ALGUNA OTRA PROPUESTA
ALTERNATIVA (1997)
Edgardo-Antonio Vigo
Respuesta de Vigo ante
la convocatoria de Huelga de Arte 2000-2001 publicada en P.O.BOX
Cuando recibí el ejemplar
del “P.O.BOX” que invitaba a “UNA HUELGA DE ARTE”, reconozco que me brotó
nuevamente, toda aquella fuerza de una juventud ya transitada. Es que me
pareció -valorando el grado de alta dinámica que la propuesta
contiene- una reacción planetaria a la relajación de las
relaciones del creativo, sus creatividades, con la sociedad. Una relajación
que viene de arrastre si sumamos el análisis, de la estructurada
“COMUNICACIÓN DE LA OBRA”. Deterioro mayúsculo que testimonia
en esta necesidad de quebrar el circuito cerrado en el que se mueven museos,
galerías, fundaciones, críticos e historiadores del arte.
Posteriores números del “P.O.BOX”, hicieron conocer disímiles
criterios de como encarar esta rebelión pacífica. Sin embargo,
reconozco, lo que más me hizo reflexionar fue, el artículo
de Clemente Padín. Su visión periférica y de países
tercermundistas -nos referimos concretamente a Latinoamérica- se
opuso a la huelga y por lo contrario propuso incentivar nuestras producciones,
así como canalizarlas fuera del circuito. Una superproducción
que obliga a buscar espacios y, una acumulación planificada, a los
fines de entorpecer la circulación” a la que nos acostumbran los
que abogan por un arte institucionalizado, correcto, lavado, aséptico,
que apunta a un vaciamiento de los reales valores.
La realidad Latinoamericana,
conocida por mí, por pertenecer a estos límites, expresada
en legítima postura y pesadas razones citadas por Padín,
promovieron en mí un estado de duda, en relación a mi primera
postura de apoyo a la huelga. Esta nueva situación, me hizo meditar
más profundamente acerca de la posición que hasta ahí,
había tomado. Tampoco quedé conforme en plantear como una
opción definitiva estas propuestas de “huelga o paro a la japonesa”.
Así he llegado a esta
primera conclusión: creo que ni una ni otra deben ser las definitivas
actitudes a tomar. De última, acepto que ambas pueden ser parte
de un “paquete de medidas intermedias” a decretarse, y que testimoniarán
un “PROCESO DE LUCHA”, que considero más rendidor que las espectaculares
medidas límites. Éstas serán una especie de cocktail,
que surgirán en el debate. Apuesto así, a un diálogo
enriquecedor y admito, que se puede correr el riesgo que las disidencias
las aborten. Yo creo, que en esta oportunidad las “actitudes” son distintas
y, por el contrario apuesto a que cada una de las propuestas cotejarán
con las ya expresadas, y de la conmoción producida por nuevos aportes,
enriquecerán una definición futura.
Si minimizamos el tema,
simplificando al tomar una medida a veces sin retorno, nos daría
la satisfacción que tiene todo aquel que lucha, pero creo firmemente
que las cosas hoy se presentan mucho más álgidas y peligrosas
por esa “institucionalización” del poder culturoso, que ha creado
múltiples adeptos y pretenden convertir en verdad muchos sofismas.
Los apresuramientos deben ser contenidos y en esto baso mi propuesta. Reiterando
el no descarte de la huelga o el trabajo incentivado, sumo la vigilia que
deberá ser conducta futura en cuanta manifestación se produzca,
tendiente a consolidar el frente que pretendemos construir. Reinstalar
la problemática del papel del creativo frente a la sociedad. El
destino incierto de nuestras obras, las denuncias de estructuras despóticas,
los niveles de prestigio y jerarquías, basadas en leyes caprichosas,
la necesidad de poseer nuestros propios medios - la prensa “alternativa”
es un ejemplo- cuestionar los principios analíticos de valoración
de una obra y la búsqueda de introducir en el mercado políticas
paralelas y de choque, sobre todo; privilegiar el análisis de cuál
es el papel en la sociedad actual, de cuál es y será el destino
de nuestros productos. Arrastramos, una discusión demorada en relación
a como encarar nuestra comunicación con el entorno. No debemos temer
el riesgo que implica mover el tablero. Por el contrario “el silencio cómplice”
a estas cuestiones solo dieron respuestas pasajeras y discontinuas. Pensamos
que actualizar la discusión en este nivel no es paralizar nuestra
acción. Tengamos la humilde y modesta actitud de no volver a apostar
a la demora. Ésta, sobrelleva un “esconder” cuando en realidad
precisamos blanquear el acercarnos a las verdaderas problemáticas
ciertas.
La Plata (Argentina), abril
del 2000-3