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Vida de Kurt Schwitters por Werner Schmalenbachdel catálogo de la
exposición Kurt Schwitters realizada del 28
de septiembre al 5 de diciembre de 1982
en la Fundación Juan March de Madrid. (traducción de Stella Wittenberg) HANOVER 1887-1937 Kurt Schwitters
nació el 20 de junio de 1887. Su casa
natal estaba situada en la Veilchenstrasse
«Veilchenland» (país de las
violetas, como él mismo la
llamaría más tarde). Sus
antepasados habían sido obreros: el
abuelo paterno, agricultor y mesonero en
Ostfriesland; el abuelo materno, maestro
carpintero en Hanover. Sobre su madre, escribe
Schwitters en el Sturm-Bilderbuch; «Mi
madre Henriette ganaba dinero desde muy joven. A
sus trece años cosía para una
tienda de artículos de moda, en la que
llegó a ser a sus diecisiete años,
encargada. De gran talento musical y de mala
dentadura, con veintiún años tuvo
su propio negocio de confección». Sobre su padre, Eduard
Schwitters, escribe: «Mi padre padecía
una afección nerviosa; era aprendiz,
dependiente en una tienda de modas. Se ocupaba
fundamentalmente de la decoración. En
1886 tuvo su propio negocio en Hanover, y
también mala dentadura». «Mis
padres tuvieron un negocio de confección
de señoras en Hanover, en la
Theaterplatz». A la edad de cuarenta años
su padre dejó el negocio y compró
cinco casas, de las que pretendieron vivir
él y su familia. Una de estas casas,
Waldhausenstrasse 5, situada frente a las
puertas del sur de la ciudad, fue habitada por
la familia y también sería la
vivienda de Kurt Schwitters hasta su
emigración. Este patrimonio
permitió al padre educar a su
único hijo dentro de una vida ordenada y
burguesa SITUACION
ECÓNOMICA En primer lugar, se debe
decir algo respecto a la situación
económica de Kurt Schwitters, ya que eso
jugó también un papel importante
en su actividad artística. Schwitters no
tuvo preocupaciones económicas hasta
1918, año coincidente con el final de la
guerra y sus veinte años de vida.
Vivía en casa de sus padres, ocupando
tras de su matrimonio con Helma Fischer, el
segundo piso de la casa. Entre 1917 y 1919 fue
delineante industrial en la siderurgia
Wülfel, en Hanover. Después de haber
abandonado este puesto durante la
revolución, no tuvo otros ingresos. La
inflación puso fin a la ayuda
económica paterna y empezaron para
él y su familia unas circunstancias
especialmente difíciles. Hasta que
Schwitters no comenzó a dar conferencias
y organizar veladas-Merz, principalmente en
Alemania, y también en Holanda y
Checoslovaquia, no mejoró su
situación. Las ventas de cuadros eran
escasas y le reportaban pocos beneficios, ya que
se trataban casi exclusivamente de collages de
pequeño formato. Significativas fueron,
sin embargo, las ventas que Katherine S. Dreier
consiguió, al principio de los
años veinte, en los Estados Unidos, que
le supusieron ingresos en dólares.
Mediados los años veinte, Schwitters
organizó su «Merz-Werbezentrale»
(Central publicitaria Merz), trabajando con éxito
como asesor y diseñador publicitario de
grandes firmas industriales de Hanover,
así como de la municipalidad. A partir de
1929, después de hacerse cargo de todo el
trabajo gráfico para la colonia
Dammerstock en Karlsruhe, trabajó
también para la propia ciudad de
Karlsruhe. Sus ingresos como diseñador de
anuncios y tipógrafo revertían en
gran parte en la revista MERZ, editada por
él desde 1923, de tal manera que
seguía dependiendo de otras fuentes de
ingresos. Cuando en 1931 murió su padre,
heredó junto con su madre, fallecida en
1945, cuatro casas, de cuyas rentas pudo vivir
hasta que, finalmente, se exilió. En
Noruega, y más tarde en Inglaterra, se
ganaba el pan fundamentalmente pintando paisajes
y retratos de encargo. Especialmente la etapa
inglesa estuvo dominada por grandes necesidades
económicas hasta el último
momento. Sobre la vida de Kurt
Schwitters hay algunos textos
autobiográficos auténticos de su
primera época: citas en el prólogo
de Otto Nebel para el «Sturm-Bilderbuch»
(Libro de ilustraciones Sturm) de 1920; un manuscrito
inédito de la extensión de un
folio, Daten aus
meinem Leben (Datos sobre mi vida) (7 de junio de 1926); una
autodescripción más extensa en Merz 20
Katalog (1927);
otra más, en el libro publicado en 1930
por los hermanos Rasch, Gefesselter
Blick (Mirada Encadenada), sobre la nueva forma en
publicidad. La documentación incompleta
es ampliada por su propio hijo, a través
de cartas y comunicaciones personales.
Más abundantes son las informaciones de
la etapa posterior a la segunda guerra mundial.
En ellas, Schwitters relata epistolarmente, a
sus amigos, sus vicisitudes durante la
emigración, la guerra y sus
últimos años de vida. SU INFANCIA Sobre su infancia, que se
desarrolló dentro de un marco de
normalidad, hay poco que decir. Schwitters se
refiere a ella en un estilo peculiar: «Mi
nodriza tenía la leche cortada y escasa,
y me alimentaba durante el período
legalmente permitido. La nodriza fue sancionada.
Así conocí la maldad del mundo,
sintiéndola en mi propio cuerpo. Rasgo
fundamental de mi persona: la melancolía.
Hasta 1909, al margen de numerosos viajes a
diversos lugares, viví en Hanover
(Revon). Yo mismo me llamaba Kuwitter; me
orinaba y era encerrado en el cuarto de
baño. En la Pascua del 98 comencé
en el colegio Realgymnasium I Hanover. Por
así decirlo, fui un alumno con
talento». Schwitters narra, dentro de
este contexto, un acontecimiento que
ensombreció posteriormente toda su vida.
En el pueblo de Isernhagen, junto a Hanover,
tenía un pequeño jardín: «Rosas,
fresas, una montaña y un lago artificial.
En otoño de 1901 me destruyeron los
chicos del pueblo todo mi jardín ante mis
propios ojos. De pura excitación, me dio
el baile de San Vito. Pasé dos
años enfermo, totalmente incapacitado
para trabajar». Schwitters sufrió
durante toda su vida de ataques
epilépticos, que con la edad fueron
haciéndose menos frecuentes. Ya el abuelo
había sido epiléptico. Schwitters
tuvo que frecuentar a los médicos a causa
de esta enfermedad. Esta dolencia fue,
según su propio testimonio, determinante
para su vida: «A
causa de la enfermedad cambiaban mis gustos.
Comencé a apasionarme por el arte. Al
principio componía cuplés a la
manera de los cómicos de variedades. En una noche
de otoño de luna llena, me percaté
de la luna clara y fría. Desde entonces
escribo de forma líricosentimental.
Después me pareció que la
música era el arte por excelencia.
Aprendí solfeo y hacía
música toda la tarde. En 1906 vi por
primera vez un paisaje nocturno en Isernhagen y
comencé a pintar. Realicé 100
paisajes nocturnos, a acuarela, ante la
naturaleza, con luz de vela de estearina.
Decidí ser pintor. Es conocida la
contradicción de los padres: primero tu
bachiller, después, encantados.
Paralelamente asistí a la Escuela de
Artes y Oficios por las noches y realicé
los estudios de arte. En la Pascua de 1908
pasé el examen de Bachiller. Durante el
desfile de fin de curso, con el sombrero de
copa, dijo mi compañero Harmenig lo
siguiente: «no dejéis ir por
delante al melancólico Schwitters, o
nuestro desfile parecerá un
entierro». De 1908 a 1909 Schwitters
visitó durante un año la Escuela
de Artes y Oficios de Hanover. En 1909 se
prometió con Helma Fischer, una prima
segunda. Se casaron en 1915. En 1918 vino al
mundo su único hijo, Ernst. LA
ACADEMIA De 1909 a 1914 Schwitters
estudió en la Academia de Artes de Dresde
con los profesores Carl Bantzer (retrato),
Gotthard Kühl y Emmanuel Hegenbarth
(pintura animal). Sobre este período
citemos las siguientes frases del propio
Schwitters: «Aprendí
retrato con Bantzer, quien llegó a ser
Director de la Academia de Kassel... A
continuación conseguí un estudio
de pintor... con Kühl. El Consejero
Privado, Profesor Gotthard Kühl se
sentó allí, en mi estudio, sobre
mi paleta y no quiso corregirme más. Este
suceso me estimuló sin embargo hacia la
pintura abstracta. La paleta estaba rota. Fui al
Profesor Hegenbarth para aprender color y pintar
animales. Luego llegó la guerra». Schwitters solía decir,
posteriormente, que Bantzer, al que
personalmente no apreciaba, fue sin embargo para
él de lo más importante. Estaba en
la línea de Frans Hals y éste
había sido siempre su ejemplo en pintura
naturalista. La etapa en la Academia de
Dresde -posiblemente después de finalizar
el primer año - fue interrumpida por una
corta visita a la Academia de Berlín: «He
desacreditado a la Academia de Berlín al
ser aceptado allí como alumno.
Después de cuatro semanas me echaron con
la justificación de que no tenía
ningún talento. El destino lo
compartí con Menzel». Y en otro momento dice: «Mientras,
trabajaba temporalmente en Berlín, en la
Academia de Arte y fui despedido de ella por
carecer irremediablemente de talento. Mis
éxitos en las academias de arte nunca
fueron grandes, pues yo no sé aprender,
ésta es mi gran preocupación, y lo
que yo personalmente quería y
debía hacer no estaba reflejado en
ningún programa. Para mí Arte
significa crear, y no imitar, sea a la
Naturaleza, sea a otros colegas más
relevantes, como sucede normalmente». Desde 1912 Schwitters
participó en las exposiciones que
regularmente organizaba el Círculo
Artístico de Hanover: la Gran
Exposición de Arte y el Salón de
Otoño. Su participación en
estas exposiciones se interrumpió en los
años 1919-24, aunque más tarde,
entre 1925 y 1934, volvió a exponer. En
los años 1933 y 1934 presentó
solamente paisajes. 1914-1918 En 1914 estalló la
guerra. Schwitters, después de su boda,
se estableció en Hanover:
Waldhausenstrasse n.°5. El viaje de bodas lo
hizo a Opherdicke, en Westfalia, durante los
años 1915/16, donde un antiguo amigo y
protector, que ya en 1912 le había
llevado a Italia, al Lago Garda, le
proporcionó un palacio en ruinas. La
estancia en Opherdicke dejó algunas
huellas en su obra inicial. En 1917 Schwitters fue
llamado a filas. Sirvió como soldado en
Hanover, de marzo a junio de 1917. Por
incapacidad militar fue destinado inmediatamente
a una oficina. Sus diversos intentos para
librarse del servicio militar, como por ejemplo,
denominar a los oficiales con un rango superior
al que ostentaban, le condujeron a una pronta
expulsión. Schwitters mismo cuenta su
etapa militar: «En la
guerra, me he salvado para la patria y para la
Historia del Arte, por la valentía
demostrada... por cierto, en las
oficinas». Y prosigue: «En la
guerra, he luchado en todos los frentes de la
plaza de Waterloo de Hanover. En campaña,
no estuve jamás». En junio de 1917
entró Schwitters en la Siderurgia de
Wülfel, en Hanover, para prestar servicios
auxiliares como delineante industrial. «Allí
empecé a amar la rueda y consideré
también las máquinas como
abstracciones del espíritu humano. Desde
entonces amo la combinación de pintura
abstracta y máquina como obra de arte
total». Schwitters abandonó su
puesto de trabajo durante el período de
la revolución de 1918: «Inmediatamente
después del comienzo de la gloriosa
Revolución me despedí de mi
trabajo y viví totalmente para el
arte». Y añade: «Estudié
entonces dos semestres de arquitectura». MERZ Las siguientes
líneas que Schwitters escribió
diez años más tarde, dejan
traslucir con qué liberación
vivió el final de la guerra y la
revolución y con qué entusiasmo se
dedicó a lo nuevo, esperado con ansiedad:
«La
guerra lo fermenta todo terriblemente. Los
conocimientos de la Academia no me
servían. La utilidad de lo nuevo estaba
todavía en desarrollo y en torno a
mí se debatía una absurda lucha
por cosas que me eran indiferentes. De repente,
surgió la gloriosa Revolución. No
creo demasiado en este tipo de revoluciones para
las que la humanidad aún no está
madura. Es como si el viento sacudiera del
árbol las manzanas todavía verdes.
¡Qué pérdida! Y con esto
había terminado todo ese fraude que los
hombres llaman guerra. Abandoné mi puesto
de trabajo, sin ningún tipo de despido, y
a partir de ese momento todo volvió a
empezar. Ahora comenzaba realmente mi
ebullición. Me sentía libre y
tenía que gritar a los cuatro vientos mi
alegría. Por ahorro, utilizaba para
expresarme todo lo que encontraba, pues
éramos un país empobrecido. Se
puede también gritar con restos de basura
y lo hice encolando y clavando estos desechos.
Los denominé MERZ, eran como mi
oración por el final victorioso de la
guerra, pues una vez más había
vencido la paz. De cualquier forma, todo estaba
destruido y era válido empezar a
reconstruir lo nuevo a partir de los escombros.
Esto es, pues, MERZ... Albergaba en mí
una imagen de la revolución no como
realmente fue, sino como hubiera debido
ser». La revolución
artística y personal del pintor Kurt
Schwitters se gestó ya durante la guerra,
aquellos años que tanto para él
como para su ciudad natal y para toda la joven
generación de Alemania y de todo el
mundo, fueron tiempos de ebullición y
eclosión. Al poderoso impulso que
sintió Schwitters al rechazar los
principios académicos, y al
descubrimiento de nuevas posibilidades de
expresión, se unió un resurgir
general de todas las fuerzas intelectuales. En
la voluntad de los demás encontraba su
propia voluntad, multiplicada por cien, aun
cuando la aprobación concreta de lo que
se creaba en general, no se diera. La
minoría de los que tenían el mismo
espíritu parecía ser lo
suficientemente poderosa como para transmitir al
individuo la sensación de ser
transportado por un flujo en continua
expansión. Por todas partes se
encontraban compañeros de lucha e
instituciones que ofrecían una plataforma
a las nuevas ideas: galerías, editoriales
y revistas. Este momento histórico,
apenas liberado de la guerra, dio a la juventud
una gran seguridad en sí misma, sin
ningún género de dudas. En la
medida que uno se sentía representante
del hoy, se estaba seguro de tener el futuro al
alcance de la mano. Dentro de esta euforia
colectiva desarrolló Schwitters su arte,
cuya actividad inició antes de la guerra
y que posteriormente desarrollaría con
libertad y una seguridad al máximo: los
años clásicos de su actividad
artística. A partir de este momento fue
esta actividad lo que, por su propio desarrollo
y su conexión y ramificación hacia
otras vertientes, determinó su camino
vital. En lo sucesivo, su biografía se
superpondrá a su quehacer
artístico. Es a partir de los años
treinta cuando, nuevamente, acontecimientos no
provocados ni deseados por él
condicionarán fatalmente el curso de su
vida. Después de la rápida
asimilación y superación de las
formas expresionistas por el pintor y poeta
Schwitters durante la guerra, desarrolla en los
primeros meses de posguerra su Ein-Mann-Dadaismus
(Dadaismo de un solo hombre), al que dio el nombre de MERZ y cuyas
características, en tanto referentes al
arte de la imagen, significaban la renuncia a la
reproducción del objeto y suponía
la utilización de todo tipo de
materiales. Los primeros collages surgieron al
final del año 1918. PRIMERAS PUBLICACIONES Inmediatamente
después de la guerra, Schwitters
comenzó a relacionarse con las fuerzas
vanguardistas de Alemania y poco después
con las foráneas. Para él, era una
necesidad natural entrar en contacto con los
hombres que deseaban y hacían una labor
parecida. Surgieron gran número de
relaciones amistosas. Schwitters tomó
parte en las exposiciones de la Sezession en
Hanover. Publicó poemas, ensayos y
composiciones pictóricas en la editorial
Zweemann de Christof Spengemann. En 1919
apareció, en la serie de libros de
Steegemann Die
Silbergäule (Las jacas plateadas) una obra de Schwitters por la
que fue rápidamente conocido en todos los
círculos vanguardistas del momento. Esta
obra era una recopilación de poemas y
prosa titulada Anna Blume
(Ana Flor). Especialmente el poema An Anna Blume
(Para Ana Flor), que comienza con las siguientes
palabras: «¡Oh
tú, amada de mis 27 sentidos, te quiero!
- Tú, de ti, a ti, para ti, yo para ti,
tú para mí,
¿nosotros?...» pronto se hizo famoso. Las
ediciones aumentaron rápidamente y
Schwitters se convirtió en un personaje
polémico. En 1922 apareció una
edición ampliada de Meine Anna
Blume.
Schwitters relataría más tarde: «Festejaba
triunfos, me despreciaban y eludían
encontrarse conmigo». En otoño de 1920
Steegemann mandó pegar carteles en
Hanover con el texto del poema An Anna Blume.
Pocos días después aparecieron
junto a ellos, como protesta, pasquines con los
Diez Mandamientos. Spengemann, amigo de
Schwitters, publicó en el mismo
año el folleto Die Wahrheit
über Anna Blume (La verdad sobre Anna
Blume). Se conserva una carta de
Schwitters a Spengemann en la que exclama: «iVé
por todo el mundo y testifica la verdad, la
única verdad sobre Anna Blume!». En el primer y único
ejemplar de la revista de Steegemann Der Marstall
(Las caballerizas), apareció una
colección de juicios positivos y
negativos referidos a Anna Blume bajo el
título «El
secreto descubierto de Anna Blume». «Schwitters
y yo, escribía el editor en su
prólogo- hemos
recibido un cesto de ropa lleno de cartas,
tarjetas, etc.... He seleccionado los documentos
más importantes, los más
maliciosos, los estúpidos y los
inteligentes, para someterlos al juicio de los
coetáneos». El extraordinario, aunque
fluctuante, éxito de Anna Blume influyó de tal manera, que
otras dos antologías de poemas y prosa de
Schwitters se apoyaron en este título, Die Blume
Anna (La Flor Ana), que apareció en 1922 en la
editorial Sturm (Una colección de poemas
entre los años 1916-1922) y Memorias de
Anna Blume en Bleie: Un método fácil y
abarcable para el aprendizaje de la locura por
cada individuo, aparecido en 1929 en la
editorial de Walter Heinrich, Freiburgo. Steegemann publicó
el opúsculo La Catedral en su Silbergäule.
Además imprimió 11 tarjetas, 8
sobre cuadros MERZ, 2 sobre esculturas MERZ y 1
con la fotografía del artista. DER STURM Más importante que
toda su actividad en Hanover fue la
colaboración de Schwitters con Sturm, de
Herwarth Walden, en Berlín, desde el
año 1918. Esta colaboración
motivó su aparición en el gran
escenario de la vanguardia alemana y la
superación del estrecho marco
Hanoveriano. El 12 de junio de 1918, Schwitters
escribía a Spengemann: «A finales de
junio vamos, por fin, a Berlín para
presentarnos a Herwarth Walden». En el Sturm-Bilderbuch
se dice: «Me
dirigí a Sturm con la intención de
conseguir una oportunidad para exponer, pues
reconocí que en Der Sturm no se
exponían sino obras de arte». Ya en enero de 1919 logró
exponer, por primera vez, junto a los artistas
Sturm, Klee y Johannes Molzahn. Era la
exposición número 70 de la
Galería, fundada en 1912. En julio de
aquel mismo año fueron expuestas de nuevo
obras suyas. Su primera exposición
individual la organizó Walden, en abril
de 1920 (exposición número 85).
Naturalmente, también participó
Schwitters en la exposición número
100 de Der Sturm, en la que,
en septiembre de 1921 fueron expuestas 150 obras
de 60 autores. Una nueva exposición de
Schwitters tendría lugar en 1925. A todo
esto hay que añadir también las
exposiciones de Der Sturm en otras
ciudades e incluso en el extranjero, en las que
Schwitters estuvo también representado.
De gran importancia fueron las
exposiciones-Sturm que Katherine S. Dreier
organizó a partir de 1920 en la Société
Anonyme, en
Nueva York, dirigida por ella y por Marcel
Duchamp. Otra más tuvo lugar,
también en 1920, en la Sala de Arte Rembrandt, de Zurich.
Naturalmente, todas estas exposiciones atrajeron
un público nuevo y recibieron
también numerosas críticas poco
favorables a Schwitters. En ese sentido
escribió Leopold Zahn, en 1921, en la muy
influyente revista Cicerone, sobre la
exposición Schwitters en Goltz, en
Munich, 1920. Un partidario excepcional de
él, el crítico de arte y director
del Museo de Dresde, Paul E. Schmidt,
reseñó en Cicerone una
exposición de Schwitters, Baumeister y
Schlemmer en la Galería
Arnold de
esa ciudad. En la Kunstblatt (Gaceta de Arte) de Paul Westheim, más
afín al expresionismo y desdeñoso
con el joven movimiento de posguerra, fue
reseñado Schwitters de manera negativa,
tanto por el propio editor como por Daniel-Henry
Kahnweiler. Contra sus críticas,
Schwitters se defendía mediante
panfletos, tan divertidos como incisivos, que
publicaba bajo el título Tran sobre todo en
la revista Sturm. A lo largo de su vida se
desahogó irónicamente, en muchos
artículos y comentarios, sobre la
crítica de arte, despreciándola,
salvo raras excepciones. En 1919 publica Der Sturm, por primera vez, poemas y
reproducciones de las obras de Schwitters. Hasta
1914 aparecerán en esta
publicación más de 70 poemas,
también prosa, artículos y
reproducciones suyas. Schwitters se
convirtió por estos años en uno de
los artistas más representativos del
Sturm. En el Sturm-Bühne
(escenario-Sturm) formuló sus reflexiones
acerca del MERZ-Bühne
(escenario-MERZ). En 1920 aparece el IV Libro de Ilustraciones-Sturm, dedicado a Schwitters, con 15
poemas, 15 reproducciones de sus dibujos
estampados-MERZ y un prólogo intercalado
de citas autobiográficas de Otto Nebel.
Libros de ilustraciones-Sturm sobre Chagall,
Archipenko y Klee le habían precedido. En
el Libro de Ilustraciones-Sturm,
Pintores del Expresionismo, aparecieron 15 reproducciones
en color, estando también representado
Schwitters junto a Chagall, Delaunay, Gleizes,
Marcoussis, Metzinger, Klee y otros. A la
propaganda de Sturm pertenecían
también las dos tarjetas postales MERZ
publicadas por Walden. Con motivo de Sturmball (El
baile del Sturm), el 8 de marzo de 1921
apareció, con la activa
colaboración de Schwitters, el cuaderno Die
Quirlsanze,
donde publicó algunos de sus
artículos, textos en prosa y un grabado
MERZ. En la editorial Sturm, publicaría
Walden la antología Anna Blume (1922) y la
novela Auguste Bolte (1923). En 1924 Walden
incluyó dos reproducciones de Schwitters
en su nueva edición, ampliada, del libro
aparecido por primera vez en 1917, Einblick in
Kunst (Una mirada al arte). Un ejemplar que regaló a
Schwitters lleva la dedicatoria manuscrita: «A Kurt
Schwitters, el artista más puro de mi
tiempo. Herwarth Walden». Entre los polemistas de
Sturm estaba Schwitters, junto a Herwarth
Walden, especialmente próximo al poeta y
recitador Rudolf Blümner, el cual,
intervenía a menudo en su favor tanto en
los cuadernos-Sturm, como en otros medios. La
Influencia más acusada en la primera
etapa poética de Schwitters, la
ejerció el poeta-Sturm, August Stramm DADÁ EN ZURICH Estaba próximo el
momento en que Schwitters empezaría a
interesarse por entrar en contacto con los
centros del joven movimiento Dadá.
Según el testimonio oral de Hans Arp,
Schwitters y él se conocieron en 1918 en
el Café
des Westens, de
Berlín. En mayo de 1919 Schwitters se
carteó con Tristan Tzara: «Con
gran interés persigo las octavillas
Dadá y me alegraría especialmente
establecer relaciones con usted». Le mandó a Tzara
fotografías de sus obras y algunos
poemas. En noviembre, aparecieron en el
único número de Zeltweg, la
última publicación Dadaista en
Zurich, un poema de Schwitters, Mundo lleno
de locura, y reproducciones de sus dos
obras Construcción
para señoras nobles y Un pájaro tiene a Anna
Blume. La relación de
Schwitters con los Dadaistas de Zurich,
especialmente con Tzara y Arp, fue siempre muy
estrecha. En 1919 se carteaban Schwitters y
Tzara con motivo de la publicación de un
libro, o mejor, de un número especial de
la editorial Zweemann sobre Dadá, cuyo
material debía ser reunido por Tzara. La
amistad con Arp duró hasta la muerte de
Schwitters. Los dos artistas no estuvieron
solamente unidos por Dadá y sus
posteriores recuerdos, sino que se relacionaron
después del respectivo alejamiento del
Dadaismo por caminos paralelos. Entre 1920-21
Schwitters escribió en la revista semanal
Die Pille (La
píldora), de la editorial Steegemann,
algunas cartas dirigidas a Arp. En septiembre de 1922
organizaron entre los dos un Meeting-Dada
en
Weimar, la ciudad de la Bauhaus, donde
también intervinieron Tzara, Theo y Petro
(Nelly) van Doesburg, Moholy-Nagy, Lissitzky,
Burkhartz, Cornelis van Eesteren, Hans Richter y
otros. Desde allí se
trasladaron a Jena y Hanover, donde dieron la
citada velada Dadarevon en la
Galería Garvens. La relación con
Arp se iba, pues, estrechando cada vez
—Schwitters publicaba poemas, pequeños
textos en prosa y cuadros de Arp en su revista
MERZ que aparecía desde 1923. MERZ 5 fue un
número íntegramente dedicado a Arp
(7 Arpaden) y MERZ 6 incluía
en una de sus mitades un cuaderno titulado Arp
I. En 1923 estuvieron los dos amigos juntos
catorce días, en Sellin (Isla de
Rügen), donde escribieron en equipo la
novela Franz
Müllers Drahtfrühling (La primavera de
alambre de Franz Müllers); también se reunieron en
una segunda ocasión, en 1925. Cuando
estaban juntos, ya fuera en Hanover, en Eyck
(Isla de Föhr) o en Berlín,
escribían siempre en equipo. «Hans
Arp -escribe
Schwitters- es un verdadero Dadaista y lo
seguirá siendo siempre, pues no puede ser
sino eso. Su amorosa cordialidad lírica,
su rostro transfigurado, todo en él es
Dadá». DADÁ EN COLONIA No existieron intensas
relaciones con el grupo Dadá de Colonia,
por la exclusión de Arp, cofundador del
grupo. Schwitters visitó a Max Ernst,
como éste relata, en una ocasión,
en Colonia. Por un lado, no aparecen
reseñas ni artículos de Max Ernst
en la revista MERZ de
Schwitters, que comenzó a editarse con
posterioridad al movimiento Dadá y al
traslado de Ernst a París, ni se
encuentran, por otro lado, reseñas de
Schwitters en las revistas Dadá de
Colonia, Dada W/3 y Schammade.
Tampoco tomó parte Schwitters en el
encuentro Dadá en el Tirol con Ernst,
Arp, Breton y Tzara. Ocasionalmente se le
oyó decir: «Desde
que Max Ernst ha emigrado a París, domina
un silencio sepulcral en Colonia». Entre los años 1951 y
1967, después de la muerte de Schwitters,
Max Ernst ilustró ediciones francesas de
su poética. DADÁ EN BERLÍN Por último se
creó también el grupo-Dadá
de Berlín, fundado por Richard
Hülsenbeck, después de su regreso de
Zurich. Las relaciones de Schwitters con los
dadaistas berlineses eran en cierto modo de
naturaleza hostil. Esto estaba motivado, en
parte, por su estrecha relación con el
grupo Sturm, que era
hostigado por los dadaistas berlineses
considerándolo la salvaguardia del
expresionismo; por otro lado, y esto era lo
fundamental, debido a que Schwitters no estaba
dispuesto a tomar parte en la agitación
político-revolucionaria de los
berlineses. Especialmente a Hülsenbeck, no
le gustaba el romántico Schwitters.
Schwitters no fue invitado a la primera feria
internacional dadaista en la Galería
Buchard (1920), la
manifestación-Dadá más
importante de Berlín. Entre tanto, la
controversia no impidió que Spengemann
imprimiera el manifiesto dadaista en el primer
número de Zweemann, que fue
firmado por Arp, George Grosz, Janco,
Hülsenbeck, Hausmann, Hugo Ball, Birot,
Prampolini, Van Rees y otros, aunque no por
Schwitters, y que Steegemann publicara en su Silbergaüle, en 1920, En avant Dada de Hülsenbeck. Schwitters
hizo público con frecuencia su postura de
rechazo a cualquier mezcla de lo
artístico y lo político. Se
sentía literalmente un artista puro. Su
convicción política estaba
dirigida más en contra que a favor de
determinadas manifestaciones políticas:
contra la guerra, contra la idiotez de todas las
instituciones, programas y tópicos. La
revolución de 1918, aunque le era en
cierto modo sospechosa, no impidió que le
erigiera un monumento literario único, es
decir, el primer capítulo de su
inconclusa novela Franz
Müllers Drahtfrühling con el titulo Origen y
comienzo de la grande y gloriosa
revolución en Revon. La política cotidiana se
introducía cientos de veces en su
actividad creativa bajo la forma de fragmentos
de periódicos, que iluminaban sus
collages y mediante citas que intercalaba en la
poesía de sus primeros años. De su
declarado pacifismo nunca hizo un secreto, pero
en realidad éste no era un pacifismo
político sino un pacifismo
apolítico. En MERZ 2 escribe, en
1923, bajo el título Guerra, las siguientes líneas:
«No hay
valores que valgan la pena ser defendidos. Somos
iguales que nuestros enemigos. No debemos luchar
contra nuestros enemigos sino contra nuestros
propios defectos. El enemigo tiene más
derecho a vivir que tú a matarle. Anna
Blume es, al revés, igual que al derecho:
A-n-a. Tampoco en la guerra debes matar a
ningún ser-humano y especialmente a tu
enemigo... En lugar de esto nos gusta sentir que
todos somos miembros de una gran nación,
la humanidad. Cuando se tiene frío hay
que beber infusiones de hojas secas de encina.
Quien ama a su patria, debe amar al mundo. Quien
ama al mundo debe amar a su patria. No existe
derecho humano que pueda obligar a los hombres a
provocar guerras de unos contra otros. Tampoco
se permite que las locomotoras circulen una
contra otra. Nosotros luchamos unidos, nosotros
vencemos unidos, todos tenemos un único
enemigo: la luna. Construid escaleras y subid al
tejado de la luna, pero dejad en pie los tejados
de los hombres. Esto es patriotismo
universal». En el mismo número
de su revista publicó Schwitters el Manifest
Proletkunst (Manifiesto de Arte Proletario) -firmado por él mismo,
Arp, Van Doesburg, Spengemann y Tzara- y que
estaba dirigido contra el arte politizado.
Allí se encuentran frases como las
siguientes: «El
arte es una función espiritual del ser
humano, cuya finalidad es liberarle del caos de
la vida (tragedia). El arte es libre en la
utilización de sus medios pero
está atado a sus propias leyes... Por
superfluo que esto suene, en el fondo es lo
mismo que alguien pinte un ejército rojo
con Trotsky a la cabeza que un ejército
imperial con Napoleón a la cabeza». En su escrito MERZ, aparecido
en la revista Ararat, en 1921, escribe respecto al
mismo problema: «Hay dos
grupos de Dadaistas, los Dadaistas
auténticos o Dadaistas-núcleo
(KernDadaisten) y los Dadaistas superficiales o
Dadaistasvaina (HülsenDa-daisten);
estos últimos abundan en Alemania. En un
principio, solamente había Dadaistas
auténticos; los Dadaistas superficiales
se desprendieron de este núcleo original
bajo la dirección de su líder
Hülsenbeck, y en esta desmembración
arrastraron consigo parte del núcleo
original. Este suceso se produjo bajo un fuerte
llanto, el canto de la Marsellesa y el
consiguiente reparto de patadas y codazos, una
táctica de la que se sirve aún hoy
Hülsenbeck. El Dadaismo se
convirtió, bajo Hülsenbeck, en una
cuestión política. El conocido
manifiesto del Consejo Central Revolucionario
Dadaista de Alemania reclama la
introducción del comunismo radical como
exigencia Dadaista. Hülsenbeck escribe, en
1920, en su Historia sobre el Dadaismo, en la
editorial Steegemann: Dadá es una
cuestión germano-bolchevique. El manifiesto
del Consejo Central, anteriormente mencionado
exige, además, la lucha más enconada
contra el expresionismo. Debería ser el
arte duramente vapuleado. En la
introducción del Almanaque Dada,
recientemente publicado, escribe
Hülsenbeck: Dadá hace un tipo de
propaganda anticultural. Por lo tanto,
el Dadaismo está orientado,
políticamente, en contra del arte y de la
cultura. Yo soy tolerante y dejo a cada cual su
concepción del mundo, pero tengo que
mencionar que tales concepciones le son ajenas a
MERZ. MERZ se propone, como principio, solamente
el arte, porque ningún hombre puede
servir a dos señores». Más tarde, en 1924,
escribe Schwitters :«Después
de 1918 reinó aquí, durante unos
años, en lugar del dadaismo, un
expresionismo general y revolucionario, mientras
que la revolución estuvo de moda, y en
consecuencia el dadaismo berlinés se
comportaba también como revolucionario.
Mientras el expresionismo hacía gestos
pretenciosamente revolucionarios, el Dadaismo
llevó a cabo hechos revolucionarios para,
de esta manera, pegar más fuerte.
Hülsenbeck, una de las cabezas más
inteligentes de nuestra época, tuvo muy
claro que por aquél entonces no
había nada mejor que el comunismo para
despertar a las almas engrasadas... Grosz
creó una fórmula política
radical...; para él, Dadá fue,
durante un corto período, un medio de
lucha política, al contrario que
Hülsenbeck, para el cual el comunismo era
un medio de lucha Dadaista». A pesar de esta
desavenencia con el portavoz de los dadaistas
berlineses, Schwitters tenía una estrecha
amistad con dos artistas del grupo: Raoul
Hausmann y Hannah Höch. En septiembre de
1921, junto a Hausmann, Hannah Höch y su
mujer, emprendió un viaje a Praga para
dar unas conferencias. Este viaje fue, para su
desarrollo literario, de gran importancia,
puesto que durante el viaje conoció el
poema fonético Fmsbw que le
motivó para su posterior Ursonate (Sonata ancestral). Tanto en Berlín como en
Hanover los amigos se vieron frecuentemente y
ofrecieron diferentes veladas-MERZ y veladas
Dadá. Después de la Segunda Guerra
Mundial, Schwitters retomó el contacto
epistolar con Hannah Höch, que se
había quedado en Berlín, y con
Hausmann, que vivía en Limoges. AÑOS POSTERIORES A 1922-23 Los años dorados del
Arte-MERZ duraron hasta 1922-23. Por estos
años Schwitters comenzó a
evolucionar hacia una plástica tendente a
lo geométrico y lo constructivo, sin
abandonar el Merzen
(construcción de composiciones con
objetos pegados). Gracias a ello transformaba y
ampliaba el horizonte de su influencia y de sus
relaciones personales. Nacieron nuevas
amistades. Nuevas revistas estuvieron a su
alcance, incorporando sus artículos.
Nuevas áreas de conocimiento se abrieron
a su curiosidad, sobre todo las relacionadas con
la tipografía y la arquitectura. Toda la
actividad física e intelectual de
Schwitters en los veinte años siguientes
estuvo caracterizada por una
clarificación de los principios
básicos y una sistematización de
los métodos, no solamente en el marco del
arte sino también en campos
artísticos marginales que eran aceptados
como objetivos fundamentales dentro del panorama
moderno. El medio más importante en el
que canalizó Schwitters sus esfuerzos
básicos fue la revista MERZ, cuyos
números fueron publicados irregularmente
a partir de 1923. También, en cierta
medida, su propia vida adoptó actitudes
diversas en tanto que no sólo se
entregó a su vocación
artística sino que también
desarrolló un trabajo como
tipógrafo y diseñador
publicitario. Por fin se amplió el
círculo geográfico de su
influencia: con el paulatino alejamiento de la
guerra se reforzaron los contactos con los
igualpensantes de otras naciones. HOLANDA En el límite entre
los dos períodos evolutivos, cuya
división no puede ser considerada en
principio de manera estricta, se produce una
estancia de medio año en Holanda, desde
el otoño de 1922 hasta la primavera de
1923, que bajo el nombre de Campaña
Dadá por Holanda logró repercusión.
Se trataba de un viaje como conferenciante por
ciudades holandesas que Schwitters llevó
a cabo junto a Theo y Petro (Nelly) van Doesburg
y Vilmos Huszar. Su relación con Theo van
Doesburg se remontaba a 1922 y se
convertiría en una amistad estrecha y
duradera hasta la muerte de este último
en 1931. Theo y Nelly van Doesburg
habían tomado parte, durante el
otoño de 1922, en el Meeting-Dada de
Weimar y en la posterior velada Dadarevon en Hanover y
en esta ocasión visitaron, naturalmente,
a Schwitters en su casa de la Waldhausenstrasse,
A partir de entonces se encontraron los amigos
frecuentemente en Alemania, Holanda y dos veces
también en París. Doesburg había
fundado junto con Piet Mondrian la revista De Stijl, de
importancia decisiva para el arte del siglo XX.
Mientras que Schwitters tenía escasa
relación con el arte absolutista de
Mondrian y personalmente un contacto muy
superficial, le era mucho más
próximo el espíritu flexible de
Doesburg. Por ello se llevó a cabo la
gira conjunta por Holanda, en la que Schwitters
se presentaba de manera diferente. Doesburg daba
conferencias, Nelly van Doesburg tocaba piezas
modernas al piano y Huszar mostraba
muñecas mecánicas de ballet. Esta
representación se desarrolló en su
totalidad todavía bajo el influjo
Dadá. Schwitters decía de
Doesburg: «Solamente
existe un holandés Dadaista, I. K.
Bonset» (seudónimo de Doesburg
como escritor). Por otro lado
escribió sobre el otro compañero
de viaje: «Huszar
no es Dadá, sino Stijl». Sin duda es sintomático
que Schwitters, al citar a Doesburg como
dadaista, eligiera su nombre de escritor y
poeta, puesto que Doesburg, como pintor, estaba
claramente en la línea-Stijl. En
cualquier caso se puso de manifiesto
también la transición de
Dadá hacia una tendencia de formas
más estrictas, al igual que el propio
Schwitters. En 1923 Schwitters era
colaborador de Doesburg en la nueva revista Mecano, de
pequeño formato, de la que salieron en
los años 1922-23 solamente cuatro
números. Schwitters participó en
dos de ellos. Además de textos suyos,
aparecieron otros de Arp, Hausmann, Tzara,
Doesburg, Ribemont-Dessaignes, Eliard, Ezra
Pound; así como reproducciones de obras
de los Dadaistas Hausmann, Max Ernst, Picabia,
Man Ray; como artistas Stijl, figuraron
Doesburg, Vantongerloo y el constructivista
Moholy-Nagy. El foro era internacional y
también estaba abierto a las dos
corrientes que se superponían. El informe
impreso en el segundo número sobre el
encuentro de Weimar, había sido titulado:
Congreso
Internacional de Weimar de Constructivistas en
Dadá. Para la Campaña de
Holanda fueron también invitados Arp y
Tzara, así como RibemontDessaignes y
Picabia, quienes por otro lado no
acudirían. La gira de conferencias tuvo
lugar en las ciudades de La Haya, Haarlem,
Amsterdam, Rotterdam, s'Hertogenbosch, Utrecht,
Drachten y Leyden. Schwitters estaba embelesado
con el país y sus habitantes y muy
especialmente con la arquitectura moderna
holandesa. El idioma holandés lo
aprendió enseguida. Su encuentro con
Holanda le produjo un impulso interior que
solamente se puede comparar al que
experimentó en 1918-19. Su entusiasmo era
como si hubiese descubierto el Nuevo Mundo.
Sobre esto testifica especialmente el primer
número de su revista MERZ bajo el
título Holanda Dadá y que estaba dedicado al
Dadaismo holandés. Schwitters escribe
allí: «Nuestra
aparición en Holanda es comparable a una
marcha victoriosa. Toda Holanda es ahora
Dadá, porque en realidad siempre
había sido Dadá. Nuestro
público siente que Dadá existe y
cree tener que gritar en Dadá, chillar en
Dadá, susurrar en Dadá, cantar en
Dadá, llorar en Dadá,
regañar en Dadá. Apenas alguno de
nosotros, portadores del movimiento Dadaista,
había pisado el podio, se empezaban a
despertar en el público los instintos
Dadaistas adormecidos y nos recibía con
un lloriquear y chirriar de dientes. Nosotros
éramos la improvisada banda de
música Dadaista que les íbamos a
tocar una pieza... Mientras los franceses
encontraban una gran oposición en el
Ruhr, en Holanda vencía Dadá sin
oposición. La enorme oposición de
nuestro público es Dadá y por ello
débil». Veinte años más
tarde recordaba: «En
Holanda estábamos: Nelly, Theo van
Doesburg, Huszar y yo. Tzara y Arp no vinieron.
Huszar no era Dadaista, él presentaba una
muñeca articulada al modo
constructivista. Comenzamos en La Haya. Doesburg
leyó un programa Dadaista muy sugestivo
en el que se refería a que el Dadaista
haría algo inesperado. En este momento
yo, que estaba entre el público, me
levanté y empecé a ladrar. Algunas
personas se desmayaron y tuvieron que ser
sacadas de allí, y los periódicos
informaban que Dadá significaba ladrar.
Inmediatamente recibimos contratos para Haarlem
y Amsterdam. En Haarlem se vendieron todas las
localidades. Yo recorrí la sala de tal
manera que todo el mundo me pudiera ver mientras
esperaban que comenzara a ladrar. Doesburg
anunció de nuevo que yo haría algo
inesperado. En esta ocasión
resoplé por la nariz. Los
periódicos escribieron que yo no ladraba,
que solamente resoplaba. En Amsterdam se
llenó el local de tal manera que el
público pagó precios
fantásticos para conseguir una localidad.
Ni ladré ni resoplé. En esta
ocasión recité La
Revolución. Una señora no lo pudo
soportar y tuvo que ser evacuada. Después
tuvimos conferencias en Rotterdam,
s'Hertogenbosch, Utrecht, Drachten y Leyden. Los
trabajadores y estudiantes cantaron canciones
holandesas. Los estudiantes nos invitaron a sus
casas en Utrecht, Delft y Leyden para polemizar
sobre Dadá. En Utrecht subieron al
escenario, me regalaron un ramo de flores
secas y un hueso sanguinolento y comenzaron a
leer en nuestro lugar, pero Doesburg los
lanzó al foso donde normalmente se coloca
la música, y todo el mundo hizo
Dadá. Era como si el espíritu
Dadaista hubiera descendido sobre cientos de
personas que repentinamente se sintieron como
seres humanos». Por cierto que Schwitters
escribió sobre esta extraña gira
las siguientes frases: «Nuestro
público dio al movimiento la directriz.
Nosotros reflejábamos y éramos el
eco del público ruidoso por su entusiasmo
Dadaista. Y ahora reconoce usted por qué
no queremos el Dadaismo. El espejo que indignado
repele y rechaza el reflejo de tu apreciado
rostro no te quiere, ama lo contrario. Y
nosotros aspiramos al estilo. Nosotros
reflejamos Dadá porque tenemos voluntad
de estilo... En poco tiempo esperamos que
nuestra labor, advirtiendo la enorme falta de
estilo en nuestra cultura, despierte un fuerte
deseo y una gran nostalgia de estilo.
Entonces comenzará para nosotros la tarea
más importante. Daremos la espalda al
Dadá y ya solamente lucharemos por el
estilo». Con esta dialéctica,
intentaba Schwitters explicar los motivos de su
transición del Dadaismo al Stijl y seguramente
justificarse ante sí mismo. Dada y Stijl convivieron, pero lo que sin duda
alegró a Schwitters desde un principio
fue que MERZ no se
identificara totalmente con Dadá. La
relación con Holanda dio aún
más frutos. Al margen de los contactos
ininterrumpidos con tipógrafos,
arquitectos y artistas holandeses, Schwitters
fue ocasionalmente colaborador en De Stijl, donde en
1926 publicó tres poemas fonéticos
y en 1931 el último adiós dedicado
al fallecido Theo van Doesburg. En reciprocidad,
aparecieron en los cuadernos-MERZ
artículos
de Mondrian, Doesburg, Huszar, Rietveld, Oud,
Van Esteren. Doesburg tradujo al holandés
para «MERZ l» el
poema de Schwitters An Anna Blume. De 1922 a 1929 se publicaron
reproducciones y ensayos de Schwitters en la
revista holandesa i 10, editada por
el arquitecto del Stijl J. J. P. Oud
(arquitectura), Willem Pijper (música) y
Moholy-Nagy (cine y fotografía). Las múltiples
relaciones de Schwitters con la vanguardia
holandesa y su excepcional aprecio hacia este
país, hicieron que volviera
frecuentemente a Holanda. Allá
pasó junto con su mujer Helma, el verano
de 1925, donde se encontró con sus
amigos: Van Doesburg, los pintores Van Der Leck,
Huszar y Lajos d'Ebneth, los arquitectos
Berlage, Van Esteren, Oud, Rietvold, Mart Stam.
También Hannah Höch apareció
allí de improviso y durante algunos
días acudió también Ida
Bienert desde Dresde. Iban frecuentemente a
bañarse a Kijkduin, a casa de d'Ebneth,
durante unos meses, donde coincidió
también con Siegfried y Carola Giedion,
con Moholy, con Hannah Höch y su amiga
Ti¡ Brugmann. Allí nacieron
trabajos como los relieves Kleines
Seemannsheim (Pequeño hogar marinero) y
Cícero. Ebneth
vivió también en el mismo
año, durante algunas semanas, en casa de
Schwitters en Hanover y fue introducido por
éste en el círculo de Herwarth
Walden, quien organizaría un
exposición de Ebneth, Arnold Topp y
Schwitters en el Sturm. En 1927 Ebneth
tomó parte junto con Schwitters y
Schlemmer, en una exposición itinerante.
Igualmente en 1927 Schwitters con su amigo
Robert Michel y su mujer Ella Bergmann-Michel,
viajó a Holanda. donde permaneció
durante dos semanas. Con el matrimonio Michel,
considerados como pioneros del collage en
Alemania, le unía una vieja amistad.
Schwitters pasaba frecuentemente algunas
temporadas en el Schmelzmühle de
aquéllos, en Eppstein, en el Taunus.
Otras estancias en Holanda las realizará
en los años 1929, 1931 y finales de 1934
(Schwitters vivió en casa de Hannah
Höch, quien se trasladaría entre los
años 1926 a 1929 a La Haya). BAUHAUS De parecida
significación a la relación de
Schwitters con el Stijl, era la que mantuvo con
la Bauhaus de Weimar y Dessau, donde Van
Doesburg había trabajado temporalmente en
1921 y donde en 1923 Moholy Nagy fue nombrado
miembro del Colegio de Maestros de la Bauhaus.
Con motivo del encuentro Dadá de Weimar,
en 1922, participó en el Bauhauball
(Baile de la Bauhaus), que se presupone fuera el
auténtico motivo del viaje. La revista de
Doesburg Mecano hablaba en
relación al Meeting de Weimar de la Injection du
microbe vierge Dada en la Bauhaus (Tzara). En este
mismo año, Schwitters contribuyó
con una litografía para la Carpeta
II-Bauhaus juntamente con otros trece
artistas, casi todos pertenecientes al Sturm.
Esta carpeta apareció en el mismo
año de la Carpeta
I-Bauhaus, dedicada a los maestros de esta
Escuela. Es difícil asegurar con
qué periodicidad da Schwitters
conferencias en la Bauhaus. Al menos es
demostrable que dictó una lección
en el año 1925. Por lo demás, los
intercambios eran de muy diversa índole.
El mismo Schwitters anunció
ocasionalmente como MERZ 10 una publicación-Bauhaus, que no sería publicada
nunca. En un prospecto de las publicaciones-Bauhaus de 1927, fue reseñada
como MERZ-Buch
(publicación-MERZ). Moholy-Nagy incluyó, en
1929, trabajos de Schwitters en su publicación
-Bauhaus Del material a la arquitectura. En su manuscrito sobre cine Einmal ein
Huhn, immer ein Huhn (Una vez una gallina,
siempre una gallina), de 1924, incluyó una parte
de la novela de Schwitters Auguste Bolte.
También mantenía relaciones
amistosas con los profesores de la Bauhaus,
Marcel Breuer, Feininger, Klee, George Muche,
Oskar Schlemmer, Lothar Schreyer. Con Feininger,
Klee, Schlemmer y Moholy Nagy, Schwitters
intercambió obras pictóricas LA REVISTA MERZ Aun siendo tan intensos los
contactos de Schwitters con los centros y
personalidades del joven movimiento
artístico, Hanover se mantuvo como centro
de su movimiento MERZ. Este hecho
adquirió especial significación en
la revista MERZ que desde
1923 publicaba su editorial MERZ, anunciada
por él incansablemente en otras revistas
y en cualquier ocasión que se le
brindara. Como verdaderos
números de una revista con continuidad se
presentan solamente los cuadernos de
pequeño formato números 1-2-3-4 y
6, cuya serie es interrumpida por una carpeta MERZ (número
3) con 6 litografías de Schwitters y una
carpeta de Hans Arp con 7 Arpaden (número 5) y con 7
litografías de Arp. Los números
monográficos llevan los siguientes
títulos: Número 1: Holanda Dada;
número 2: Nummer i; número 4: Futilidades;
número 6: Imitatoren watch step (el
número 6 lleva, al mismo tiempo, en la
contraportada, la denominación Arp I y el
título Propaganda y
Arp, y
cada una de las mitades del cuaderno
están dedicadas a MERZ o Arp).
Todos los números del 1 al 6 aparecieron
entre enero y octubre de 1923. En los estrechos
cuadernos se encuentran colaboraciones de textos
y obra gráfica de Schwitters, Arp, Van
Doesburg, Hausmann, Hannah Höch, Huszar,
Lissitzky, Moholy Nagy, Otto Nebel, Picabia,
Picasso, Man Ray, Ribemont-Dessaignes, Rietveld,
A. Segal, Spengemann, Tzara y otros. En 1924 Schwitters elige un
formato nuevo, el doble de un folio. Se
publicaron los números 7 al 12. El
número 7 y los números dobles 8/9
son los últimos cuadernos con caracter de
revista. El número 7 se llamó Tapshelft
(Cuaderno torpe) y contenia colaboraciones de
Schwitters, Arp, Braque, Charchoune, Gropius,
Höch, Spengemann y Tzara. El número
8/9 -Nasci- aparece, bajo
la redacción conjunta de Schwitters y
Lissitzky, como un cuaderno programático
de la forma constructiva, con reproducciones de
Schwitters, Achipenko, Arp, Braque, Lege,
Lissitzky, Mies van der Rohe, Mondrian, Oud, Man
Ray y Tatlin. El número 11 se
llamará Typoreklame
(Anuncio tipográfico) y trata el tema del
diseño publicitario. MERZ-10, anunciado
ocasionalmente por Schwitters como
publicación de la Bauhaus, no
apareció. A partir del MERZ-12 cambian
radicalmente los formatos y la revista adquiere
el carácter de una serie de escritos de
publicación irregular. MERZ-13 es la Lautsonate (Sonata
fonética) grabada en disco. Los
números 12 (Der
Hahnepeter), 14/15 (Die Scheuche) y 16/17 (Die
Märchen vom Paradies) son los libros de cuentos de
Schwitters Märchen
unserer Zit. Para los números 12
y 16/17 se reconocen como autores a Schwitters y
a Käte Steinitz. Para MERZ-14/15, como
tipógrafos, Käte Steinitz y Theo van
Doesburg. Der
Hahnepeter es
incluído como primer capítulo en
los Märchen
Paradies, que
en adelante también aparecerán en
algunos números del Sturm. Como
editorial de los libros de cuentos hace su
aparición, por primera vez, en lugar de
la editorial MERZ, la
editorial Aposs, fundada por Schwitters como
editorial del libro infantil. Esta fue
transformada, pero sólo por poco tiempo,
en una editorial de temas de arquitectura. La
única publicación en este campo
fue un libro de Ludwig Hilberseimer sobre Gross
stadtbauten (Edificios de la gran ciudad), aparecido en 1925 en la serie
interrumpida Nueva
Arquitectura, y que aparece al mismo tiempo,
como número 18/19, en la revista MERZ. En 1927 publicará
Schwitters, con motivo de su Grosse Merzausstellung
(Gran Exposición MERZ), exposición itinerante por
varias ciudades alemanas, el Catálogo MERZ-20 con una
relación de las obras expuestas, algunas
reproducciones y poemas y comentarios sobre
su creación artística. MERZ-21 es el primer
Veilchenheft (Cuaderno de
Violetas) que incluye los relatos Die
zoologische Gartenlotterie (La lotería
zoológica de jardín) y Schacko, así
como el Scherzo de la Ursonate y una
extensa autodescripción: lch und meine Ziele (Yo y mis
metas). En este número es
anunciado MERZ-22
Entwicklung (Evolución MERZ-22). Los números 22 y 23 no
aparecerán. Hasta 1932 no dejará
Schwitters de editar su MERZ-Publikation, siendo
la última el número 24: Ursonate. TIPOGRAFIA Y PUBLICIDAD El motivo de que Schwitters
se convirtiera profesionalmente en
diseñador publicitario y
tipógrafo, hay que buscarlo no solamente
en la necesidad de obtener ingresos sino
también en su inclinación por los
elementos tipográficos operantes en su
Arte-MERZ. Además, él
disponía de una creativa capacidad
lingüística de la que hacía
uso para la publicidad. Sí, esta fuerte
inclinación al anuncio publicitario, para
vender su propio producto, había nacido
ya con él y era también un
elemento estilístico, sobre todo
literario, de su producción. El
interés por el grafismo publicitario
estaba en el ambiente. Precisamente firmas de
Hanover como Bahlsen y Günther Wagner
(Pelikan), fueron de las primeras empresas que
dieron un gran valor al grafismo
artístico publicitario. Spengemann, amigo
de Schwitters, fue de 1912 a 1914 el Director
publicitario en la Fábrica Pelikan, para
la que más tarde trabajarían
también Lissitzky y Schwitters. El
interés de Schwitters por la
tipografía recibió un fuerte
impulso a través de Doesburg, Moholy Nagy
y Lissitzky. Los cuadernos aparecidos desde
1923, de la revista MERZ, estaban, elaborados
tipográficamente con gran minuciosidad.
Ya en el cuarto número imprimió
algunas tesis de Lissitzky sobre Topografía
o tipografía. Junto con Lissitzky
publicó el número doble 8/9 de
MERZ Nasci cuya
conformación tipográfica es
original, total o parcialmente, de Lissitzky. MERZ ll estaba
finalmente dedicado primordialmente a preguntas
sobre tipografía y publicidad. Schwitters montó en
estos años su propia agencia publicitaria
a la que llamó MERZWerbezentrale
(Central MERZ de Publicidad). En el cuaderno Typoreklame
(MERZ II) y en otras muchas publicaciones
extranjeras anunció: «Si
quiere usted diseñar su propaganda,
remítase con toda confianza a la Central
MERZ de Publicidad, Hanover, Waldhausenstr. 5.
Suministra modernos carteles, marcas de
imprenta, ajuste tipográfico en
envolturas, catálogos, anuncios, textos,
anuncios luminosos, anuncios
fotográficos, etc...». Con un pequeño folleto: Diseño
publicitario, introducido en un sobre con el
encabezamiento Publicidad-MERZ,
hacía su propia propaganda. Este folleto
exponía una sistemática de la
tipografía publicitaria y contenía
de nuevo las tesis de Lissitzky. En el
número extra Tipografía
del Sturm de 1928, publicó sus
planteamientos acerca de la Tipografía
configuradora. En consecuencia, Schwitters
trabajó desde casi 1923 como asesor
publicitario y grafista para una serie de firmas
de Hanover como la fábrica de pastas H.
Bahlsen, Günther Wagner (Pelikan),
empapelados Norta, Hijos Weise (Fábrica
de Bombas de Agua) en Halle, Philips y en otras
firmas foráneas. Además
diseñó impresos como papel para
correspondencia, tarjetas postales, anuncios de
periódico, proyectos escénicos,
entradas para espectáculos, cuadernos de
notas escolares y otros proyectos para la ciudad
de Hanover. Para los transportes urbanos compuso
unos slogans que se hicieron muy populares en
Hanover. En el otoño de 1929
surgió en Karlsruhe, bajo la suprema
dirección de Walter Gropius, y con la
participación de nombrados arquitectos
modernos del país y del extranjero, la
conocida Dammerstock-Siedlung
(Colonia Dammerstock). Varios encargos gráficos
relacionados con ella se los traspasaron a
Schwitters, desde un encabezamiento de carta a
un catálogo de exposiciones. Esto tuvo
como consecuencia inmediata que Schwitters fuera
requerido por la ciudad de Karlsruhe como asesor
publicitario. Durante este tiempo estuvo
viajando constantemente entre las dos ciudades.
En 1927 fundaron Schwitters,
Vordemberger-Gildewart, César Domela y
Moholy Nagy el Círculo
de los nuevos diseñadores publicitarios, después de las
discusiones previas llevadas a cabo en la Schmelzmühle
(Molino de fundición), en Eppstein, del matrimonio
Robert y Ella Michel-Bergmann, debates dirigidos
por el propio Schwitters. Miembros de este
círculo fueron, aparte de los fundadores,
Georg Trump (Bielefeld) Max Burchartz (Essen),
Piet Zwart (La Haya), Robert Michel (Frankfurt),
Hans Leistikow (Frankfurt), Willi Baumeisteer
(Stuttgart), Jan Tschichold (Munich, más
tarde Basilea), Walter Dexel (Magdeburg), Paul
Schuitema (Rotterdam), Baurat Meyer (FrarkfJrt).
Schwitters escribió a este respecto:
«Esperamos
poder convencer a los consumidores de
publicidad, cada vez en mayor medida, que el
diseño nos da el valor de un
artículo publicitario». En agosto de 1929 y en la Exposición
Extra de la Nueva Tipografía, celebrada en Magdeburg, tomaron
parte, como invitados, entre otros, Herbert
Dayer (Charlottenburg), Cassandre
(París), Van Doesburg (París),
John Heartfild (Berlín), Ludwig Kassak
(Budapest), Moholy-Nagy (Berlín) y
Molzahn (Varsovia). También tuvieron
lugar otras exposiciones del Círculo. Schwitters
pertenecía ya a la dirección del
movimiento Nueva
Tipografía, lo
que se manifestó en su
colaboración en 1930 con los hermanos
Rash en el libro que publicaron: Gefesselter
Blick (Mirada encadenada). También fueron recogidos
trabajos de Schwitters en manuales
básicos sobre tipografía como el
de Tschichold Die neue
Typographie y Eine Stunde Druckgestaltung. En 1923 Hans Richter y Werner
Graeff fundaron la revista G, con el
subtítulo Material para el diseño
elemental, cuyos redactores, eran hombres
como Richter, Graeff, Lissitzky, Mies van der
Rohe y Kiesleer. La revista, que apareció
hasta 1924 en cinco números, se ocupaba
de cuestiones sobre las artes plásticas,
la arquitectura, el cine, el urbanismo, la moda,
la técnica y la fotografía. El
Grupo G expuso, en
1924, en la Sociedad Kestner de Hanover. De
Schwitters, apareció en la revista el
artículo Lírica
consecuente y su primera fotografía de
la Construcción-MERZ. ARQUITECTURA Schwitters se ocupó
ampliamente de la arquitectura durante estos
años. En su gira por Holanda, durante los
años 1922-23 le impresionó
vivamente la manera de construir de los
arquitectos jóvenes holandeses. Ya en el
primer número MERZ, escribió
extensamente sobre ello. En MERZ ll publicó
un espacio fabril. En MERZ 3 una tumbona de Rietveld y un hall
de Oud y van Doesburg. En MERZ 6 el Monumento
a la Internacional Rusa del constructivista
Tatlin. En MERZ 7 un proyecto
arquitectónico de Gropius. En MERZ 8/9, edificios
de Oud y Mies van der Rohe. En 1927 y 1929,
editó dos artículos fundamentales
sobre arquitectura en la revista holandesa i10.
También la dedicación prestada a
la colonia de Dammerstock, en Karlsruhe, en
1929, era síntoma de su interés
por cuestiones arquitectónicas que le
llevó a contactar personal y
amistosamente con los representantes dirigentes
de la nueva arquitectura. En 1925 comenzó
con Grosstadtbauten
de
Hilberseimer, MERZ 18/19, la serie Nueva Arquitectura en
su editorial Aposs cuya publicación se
interrumpiría más tarde.
Finalmente hay que mencionar también su
propio Merzbau comenzado en
su casa de Hanover, en los primeros años
veinte, que era más una escultura
espacial impresionante que una formación
arquitectónica. EL ESCENARIO Durante estos años
dedicó gran atención a la reforma
escénica, muy discutida en los
círculos de la vanguardia del momento.
Schwitters estaba en comunicación con
hombres como Schlemmer, Schroyer y Huszar.
Expuso sus planteamientos sobre las cuestiones
referidas al escenario MERZ y a su
posterior «escenario normal» en Anna Blume, en el Sturmbühne (escenario
Sturm), en MERZ y en otros
lugares. LA FOTOGRAFIA También le
interesaba vivamente la fotografía como
medio de una nueva forma de
visualización. Ocasionalmente mostraba en
exposiciones sus trabajos fotográficos.
En consecuencia estuvo representado en 1929 en
la exposición del Werkbund-Ausstellung Cine y Foto, en
Stuttgart, con fotografías, fotogramas y
fototipografías. Tocó otros campos
marginales del arte como la moda, a la que
estaba proyectado dedicarle un número,
nunca publicado, de la editorial Aposs. A través de todas
estas actividades, Kurt Schwitters estaba
implicado en el variadísimo espectro de
fuerzas vanguardistas, tanto dentro como fuera
de Alemania. Este entretejido de relaciones se
basaba fundamentalmente en conocimientos
personales, muy cuidados por Schwitters,
así como en exposiciones y publicaciones.
A esto se sumaban las Matinales
MERZ y las
Veladas MERZ que él organizó con
regularidad en Hanover, así como en otras
ciudades de Alemania y del extranjero. Por todas
partes ganaba amigos y muchos fueron invitados a
Hanover: en la Sociedad-Kestner, junto a los
abstractos de Hanover y sobre todo en su casa de
la Waldhausenstrasse, donde, con el tiempo, un
sinnúmero de personas iban y
venían. Schwitters vivía lleno de
entusiasmo, continuamente estimulado y
estimulante dentro de este mundo fluctuante de
relaciones personales y amistades de tal manera
que su total aislamiento vivido años
más tarde en Noruega, tuvo que
atormentarle. Su mayor éxito lo tuvo
alrededor del año 1920, en Alemania. Si
echamos una mirada por las revistas de arte
alemanas de primer orden veríamos que su
nombre ya no estaba en primer plano: los
expresionistas, convirtiéndose poco a
poco en históricos, ocupaban el espacio
más amplio y los pintores de la Neue
Sachlichkeit (Nueva objetividad) encontraban de manera creciente
una publicidad que no estaba en relación
con su importancia. Los abstractos habían
sido segregados de este ámbito y
tenían sus propios canales de
difusión, donde por cierto Schwitters
elevaría de nuevo su voz. Una de las
publicaciones más memorables del momento
fue el número sobre los Ismos que
publicaron Arp y Lissitzky y que daba una
visión sobre las nuevas corrientes,
incluyendo a MERZ. Por lo demás tuvieron
lugar como siempre exposiciones, en las que
Schwitters participaba bajo la égida del
Sturm. Significativas fueron las exposiciones de
Schwitters en 1924, en la Sociedad-Kestner de
Hanover y en 1925 en el Sturm de Berlín.
En 1927 publicó Schwitters el Catálogo
MERZ Nº 20, con una relación que
abarcaba 150 obras de la Gran
Exposición MERZ de 1927 que viajó por
numerosas ciudades alemanas. En la Gran
Exposición de Arte, de Berlín, en 1928,
organizada por el Sindicato de las Asociaciones
de Artistas de Berlín, Schwitters
mostró una colección de 44
trabajos. Los museos permanecían, por
así decirlo, cerrados para Schwitters. La
adquisición más importante hecha
por un museo, fue MERZBILD, que fue
adquirido ya por Paul F. Schmidt en 1920 para el
Museo Municipal de Dresde. Dorner mostró
en el Kabinett der
Abstrakten (Gabinete de Abstractos), en Hanover, un collage. Otros
collages fueron adquiridos por colecciones de
museos que, posteriormente, serían
retirados durante el Tercer Reich. Alemania se
encontraba en una época de incipiente
crisis económica y política.
Sólo por esta razón, un artista
como Schwitters tenía que extender sus
relaciones al otro lado de la frontera alemana. EL EXTRANJERO Con el extranjero,
Schwitters, se mantuvo en contacto continuo
desde el final de la guerra. La relación
con Zurich se había relajado durante la
época Dadá, especialmente cuando
el círculo Dadaista local se
disolvió, trasladándose Arp y
Tzara a Paris y
Hülsenbeck a Berlín. El
contacto más intensivo de Schwitters, fue
con Holanda. A Praga, ciudad donde había
pasado diversas temporadas durante su
época de academia en Dresde, fue, junto
con Hausmann y Hannah Höch, para dar unas
conferencias, volviendo posteriormente en 1926 y
1928. En 1924 publicó unos
artículos en las revistas técnicas
Pasmo y Fronta y uno más en la revista
polaca Blok. El
vanguardista húngaro Ludwig Kassec
publicó entre los años 1920 y 1923
varios textos, poemas y cuadros de Schwitters en
su revista MA. En Viena
contactó, en diferentes ocasiones, con
Schwitters y allí publicó Kassac,
junto con Moholy-Nagy, en 1922, el libro de los
nuevos artistas con dos reproducciones de
Schwitters. Tanto la revista G, de Hans
Richter, como el Círculo de los nuevos
diseñadores publicitarios, crearon nuevos contactos. Pero
sobre todo el nombre de Schwitters
consiguió traspasar las fronteras a
través de los actos organizados por el
Sturm. Excepcionalmente fueron compradas sus
obras por coleccionistas europeos, con la
salvedad del coleccionista sueco Gabrielson
(Goteburg) que en 1922 compró una
colección de arte alemán de los
años veinte e incluyó el Kirschbild
(Cuadro de las cerezas), de Schwitters. AMERICA De importancia fundamental
tanto para Schwitters como para muchos otros
artistas europeos, fue la actividad en favor del
arte realizada durante largos años por
Katherine S. Dreier en los Estados Unidos. Era
directora de la Société
Anonyme fundada
por ella, Marcel Duchamp y Man Ray en 1920 en
Nueva York, la ciudad de América
más importante para el arte moderno,
sobre todo el abstracto, donde se
desarrolló la memorable Armory Show de
1913 y se fundaron el Museo de Arte Moderno en
1929 y la Fundación Solomon R. Guggenheim
en 1937. La activa y excepcional promotora de la
modernidad en los Estados Unidos viajó
por Europa, visitó a los artistas y
compró sus obras, dando, en cierta
ocasión, en 1920, una conferencia en la
sede de los «abstractos de Hanover»,
cuyos miembros, Schwitters y Buchheister,
exponían frecuentemente en la Société
Anonyme. Las
obras de Schwitters se expusieron allí,
por primera vez, en 1920. Posiblemente fue la International
Exhibition of Modern Art de 1926 el acto más
importante que organizó la señora
Dreier para el Brooklyn Museum y en la que
fueron expuestas 307 obras de artistas de 23
países. Katherine S. Dreier había
reproducido en 1923 una obra de Schwitters en su
libro Western Art
and New Era. En el año 1936, puso a
disposición de Alfred H. Barr, obras de
Schwitters para dos significativas exposiciones
del Museo de Arte Moderno: las inolvidables Kubism and
Abstract Art y Fantastic Art Dada-Surrealism. De gran interés fue que
Marcel Duchamp, cofundador de la
Société Anonyme visitara a
Schwitters en Hanover, visita de la que el mismo
Schwitters no hace referencia alguna. En 1935,
compraba el Museum of Modern Art la primera obra
de Schwitters. Treinta años más
tarde poseería 30 obras de él. En
1948, tuvo lugar una exposición en la
Galería Pinacotheca, que de forma
inesperada se convirtió en la primera
exposición conmemorativa de Schwitters.
De esta manera obtuvo un lugar en la conciencia
americana y en las entidades de
exhibición más avanzadas de los
Estados Unidos, lugar que en Europa le
había sido denegado durante años. PARIS En París, la
influencia de Schwitters se limitaba a un
círculo muy reducido, el que
defendía en esta ciudad el arte
abstracto. Amigos como Arp, Tzara y el
matrimonio Van Doesburg, eran los puntos de
apoyo más importantes. Es sorprendente
que un hombre como Wilhelm Uhde, que se
mantenía al margen de este
círculo, recomendara a Schwitters, en una
entrevista realizada en 1926, como uno de los
seis pintores alemanes más importantes
del momento. En primer lugar, eran las revistas
las que en París defendían el arte
abstracto. Uno de los hombres más activos
fue el pintor y escritor de arte Michel Seuphor,
que ya en 1924 se había ganado a
Schwitters para su revista de Amberes Hot
Oversicht. En
1927 incluyó colaboraciones suyas en el
primer y único número de los Documents de
l'Esprit Nouveau, publicados por él y por
Paul Dermée. De especial
significación fue que Seuphor incluyera
artículos de Schwitters en los dos
primeros números de Cercle et
Carré.
También estuvo representado en la
exposición del mismo nombre en la Galerie
23 de París en el año 1930. En
1932, se formó, del círculo de los
mismos artistas, el grupo Abstraction
Création-Art non Figuratif y una revista que llevaba el
mismo nombre. Schwitters era miembro del grupo,
sus trabajos fueron reproducidos en los
cuadernos de 1932/34, entre ellos
fotografías de sus construcciones MERZ. Con los surrealistas
Schwitters no tuvo ninguna relación a
pesar de su amistad con Tzara. Los
esporádicos encuentros con André
Breton se desarrollaban bajo grandes
dificultades idiomáticas. Schwitters
estuvo dos veces en París, en 1927 y en
1936, donde fundamentalmente trataba con
Theo y Nelly van Doesburg y Hans Arp. En 1936
vivió en la casa de Arp en Meudon, donde
conoció a Mondrian. SUIZA Hacia finales de los
años veinte Schwitters arraigó en
Suiza, después de haber participado en
1919 en la publicación Dadá Der Zeltwes de Zurich.
En Basilea, Berna y Zurich, tenía y
ganó nuevos amigos. La Kunsthaus de
Zurich organizó en otoño de 1929,
una exposición muy importante,
seleccionada por Sigfried Giedion: Abstrakte und
surrealistische Malerei und Plastik (Pintura y
escultura abstracta y surrealista) en la que Schwitters estuvo
representado con una serie de cuadros y
esculturas MERZ y collages. El matrimonio
Giedion organizó una
Kunsthaus-Soirée, en la que Arp y
Schwitters recitaron sus propios poemas.
Schwitters encontró en Sigfried Giedion,
y especialmente en Carola Giedrion-Velcker, unos
apasionados defensores incluso hasta
después de su muerte. En 1929 y 1936, fue
su huésped. En una de sus visitas
recitó sus poemas también en el
Teatro Municipal. Schwitters estuvo
relacionado especialmente a través de sus
amigos Jan Tschichold y Oskar
Müller-Widmann. Jan Tschichold, uno de los
representantes más renombrados de la
Nueva Tipografía, era miembro del Circulo
de los nuevos diseñadores publicitarios,
cuyo presidente era Schwitters. Este, fue
invitado a participar en diversas exposiciones
del Museo de Artes y Oficios de Basilea en una
época en que su actividad expositiva
estaba determinada por el futuro director del
Museo de Arte, Georg Schmidt. Entre enero y
febrero de 1937, el Salón de Arte de
Basilea mostraba, en su exposición Constructivista,
algunos collages de Schwitters En casa de
Müller-Widmann, que albergaba una
importante colección de Arte Concreto,
dio dos veladas de conferencias. A la primera de
ellas, en diciembre de 1937 asistió Arp.
Schwitters compuso entonces su poema Basilea. ALEMANIA Ya en ese tiempo se
había instalado en Alemania el oscuro
régimen del terror. Hanover, sin embargo,
se había hundido mucho antes de 1933 en
su viejo provincianismo. Dejó de ser
centro de irradiación para las fuerzas
vanguardistas en los tardíos años
veinte. El mismo Schwitters ejercía de
grafista de segunda En la prensa diaria
publicó, hasta 1933, numerosos relatos
cortos y seguía ofreciendo tanto como
antes sus veladas MERZ en la
Waldhausenstrasse, en las que a menudo se
bailaba, pues Schwitters bailaba con
pasión. A su círculo de amistades
pertenecía sobre todo el matrimonio del
Doctor Steinitz. Con Käte Steinitz
trabajó intensamente en el Hahnepeter
(El Gallo Pedro), en el Märchen
van Paradies (Cuentos del Paraíso), en el Scheuche (El
Espantajo) y en un libreto para la
extraña ópera Zusammenstoss
(El Choque). Esta ópera ganó el
segundo premio de un concurso para libretos de
ópera en Viena. También
llegó a componer algunos fragmentos
musicales, pero nunca llegó a completarla
y mucho menos a representarla. Al final de la
época Hanoveriana se organizaron dos
fiestas en las que Schwitters participó
decisivamente. El 7 de enero de 1928 tuvo lugar
la Zinnoberfest
(Fiesta del Cinabrio), para la que se publicó
un escrito con diferentes textos y poemas de
Schwitters, Steinitz, Spengemann y otros,
además del cuplé compuesto por
Gieseking: «¡Ay, cómo
está el mundo de limpio y de
brillante...!». El 8 de diciembre de 1928,
organizó la Federación de
Asociaciones Técnico-científicas
de Hanover la Fest der
Technik. De
la confección de la correspondiente
revista musical, se encargaron Schwitters y
Käte Steinitz. Esta llevaba el
título Con la ayuda
de la técnica; los textos procedían en
parte de Schwitters y Käte Steinitz y la
música de Walter Gieseking. Resulta
paradójico, como relata el cronista de
Schwitters, que los últimos
acontecimientos de su estancia en Hanover fueran
precisamente alegres fiestas, pero lo singular
de éstas subraya el hecho de que
Schwitters apenas ocupaba un lugar en la
realidad alemana de 1930. Incluso su
admisión en el PEN-Club, en 1930, no
cambió esta situación. En 1933 comenzó en
Alemania la dominación de los
Nacionalsocialistas. Schwitters no pudo ser
perseguido ni por motivos raciales ni
políticos; sin embargo, como artista, fue
para los nuevos gobernantes una espina clavada en el
ojo. La
vida en Hanover se hizo para él cada vez
más peligrosa, especialmente cuando en
1936, su amigo Christof Spengemann fue condenado
por haberse manifestado políticamente
como Socialdemócrata. En 1937 se puso la
situación muy seria; obras de Schwitters
fueron expuestas, para vergüenza
pública, en la exposición Arte
Degenerado, en
Munich, entre ellas el Merzbild, hoy
desaparecido, posiblemente destruido, y que en
su momento dio nombre al Arte-MERZ. Las obras de
Schwitters fueron retiradas de los museos
alemanes. NORUEGA 1937-1940 A comienzos del año
1937 Schwitters abandonó definitivamente
su país junto a su hijo Ernst, para no
regresar jamás. Inmediatamente
después de su marcha la Gestapo
intentó detenerle en su casa de la
Waldhausenstrasse. A la semana de su exilio tuvo
la suerte de encontrar una vivienda en Lysaker,
situada a pocos kilómetros de Oslo, junto
al fiordo de Oslo. Su mujer se reunió con
ellos en mayo, pero regresó en julio de
nuevo a Hanover, para administrar el patrimonio
familiar. Hasta el comienzo de la guerra ella
pasaba varios meses al año en Noruega.
Murió en 1945, sin haber vuelto a ver a
Schwitters. En Lysaker, Schwitters vivió
con su hijo hasta la huída a Inglaterra,
en 1940. Finalizada la guerra regresaría
de nuevo a la misma casa. En mayo de 1938
escribió en una carta: «Fue
para nosotros una época muy
difícil... hemos tenido mucho trabajo,
muchos problemas, lo que en realidad está
sucediendo no lo sé todavía muy
bien, pero resulta más abarcable,
más fácil. Me he distanciado de
Hanover. Helma tiene las casas y vive
allí; yo vivo con Ernst en Oslo, por el
momento, también con mi madre, que nos
lleva la casa. Helma nos ha enviado muebles, de
tal manera que ya no vivimos tan
rudimentariamente. Mi piano de cola
también está aquí y en la
montaña tengo terminada la estructura de
mi estudio». El primer viaje de
Schwitters a Noruega tuvo lugar en el año
1929, después de que Hannah Höch le
hablara con gran entusiasmo de este país.
Tomó parte en un crucero que le condujo
hasta Spitzbergen. Estaba maravillado con el
paisaje noruego. En 1930 viajó con su
familia por todo el país. Entre 1931 y
1932 tuvo una estancia más prolongada en
Noruega. Estuvo en Loen, Olden y, sobre todo, en
Djupsvasshytta, situado a más de 1.000
metros de altura. Se pagaba sus estancias
pintando cuadros para los hoteles donde
vivía y vendía además
paisajes a los turistas. En Djupsvasshytta
residió desde entonces varios meses al
año, hasta 1939. En 1932 estuvo por
primera vez en Molde, junto al fiordo de Molde,
en una de las islas más hermosas y
extensas del fiordo, la Isla Hjertoy.
Allí alquiló una vieja
herrería (por 99
años) que
se acondicionó muy sencillamente.
Los meses de verano los pasaba junto al mar, en
Molde, y parte en las montañas, en
Djupsvasshytta. Aquí, gracias al
influyente y excepcional paisaje, pintó
casi exclusivamente, y en Molde también,
abstracto. A pesar de que amaba tanto
a Noruega, especialmente su paisaje, Schwitters,
durante toda su vida, consideró Alemania,
y en especial Hanover, como su patria, aunque
hubo momentos en los que incluso rechazó
utilizar la lengua alemana. El clima espiritual,
tan vivaz, de los años veinte, en el que
su obra se desarrolló y en el que
él había influido, había
sido destruido por un golpe brutal.
Sufrió sus consecuencias cuando
todavía vivía parte del año
en Hanover. «Se
puede trabajar, pero no influir», escribió en cierta
ocasión. Toda su vida estaba basada en el
influjo, y mientras la vida espiritual se
mantuvo en Europa, no se interrumpieron sus
contactos epistolares, aun después de su
definitivo exilio. A partir de entonces,
vivió en la periferia del Continente,
aislado en un mundo extraño donde
tenía que solicitar continuamente el
permiso de residencia sin estar completamente
seguro de su concesión. Aunque durante
cierto tiempo mantuvo relaciones con personas,
revistas y galerías, en Europa y
América, sin embargo estaba desconectado
de todo lo que en estos años anteriores a
la guerra, había sido la vida espiritual
de Europa. En este país elegido por
él su obra no tenía ninguna
resonancia. En febrero de 1934 tuvo lugar una
exposición de sus obras en la Galería
Blomquist, en Oslo, la única que se
organizó en Noruega. Fueron expuestos
exclusivamente cuadros naturalistas. Schwitters
consiguió vender tres cuadros y
recibió algunos encargos de retratos. En
1936 participó en una exposición
internacional en Oslo sin que se le prestara
ningún tipo de atención.
Ningún museo, ningún
crítico, ninguna revista se
interesó por él. Intentó
exponer su obra en el Salón Anual de
Otoño de Oslo, y fracasó. Su
solicitud para entrar en el PEN-Club, en calidad
de socio y al que había pertenecido en
Alemania, fue rechazada. Se planteó la
idea de emigrar a los Estados Unidos durante los
años 1939/1940, pero ya era demasiado
tarde. En la primavera de 1938, consiguió
el envío a Lysaker de la mayoría
de los trabajos que había dejado en
Hanover. Schwitters estuvo especialmente
deprimido durante los primeros años del
exilio. Sobre todo le dolía separarse de
su construcción MERZ de Hanover
que consideraba como la obra de su vida. Su hijo
le convenció para que comenzara en
Lysaker una nueva construcción MERZ. Padre e hijo erigieron
juntos una estructura de madera a pocos metros
de su casa, situada en una ladera. Schwitters
trabajó en la conformación de la
segunda Construcción MERZ con gran
dedicación. El artefacto tuvo que ser
abandonado antes de ser terminado, a causa de la
invasión alemana en 1940. (El 25 de
febrero de 1951, seis años después
de finalizada la guerra y más de dos
años después de la muerte de
Schwitters, mientras jugaban unos niños,
fue incendiada la construcción MERZ de Lysaker,
destruyéndose totalmente). La vida externa de
Schwitters y su actividad artística
volvieron, en esta etapa, a ser divergentes
después de permanecer en perfecta
simbiosis durante quince años. Su vida ya
no estaba determinada por la actividad
plástica ni por su participación
en el mundo artístico. Fuerzas externas
dirigían su existencia hacia un futuro
incierto. Describir su camino desde entonces
supone describir la vida a partir de los hechos
exógenos y no por sus manifestaciones
plásticas. Una melancolía
creciente domina la última década
de su vida, y el humor, que nunca
abandonó a Schwitters, adquirió un
carácter incisivo e hiriente. En 1946
escribe a Spengemann «La
meta es seria, el camino sarcástico,
lleno de humor, un juego. Así es la vida
de todo hombre que vive sin una presión
exterior. Todos jugamos hasta que la muerte
viene a buscarnos». También a su
creación plástica le alcanzaba
cada vez más este tono trágico e
incluso una fragilidad artística que se
hacía cada vez más visible: el
estímulo cotidiano que para su
creación había sido tan
fructífero, le faltaba absolutamente
ahora. El nueve de abril de 1940 comenzó
la invasión de las tropas alemanas en
Noruega. Schwitters y su hijo, que se
había casado y que trabajaba como
fotógrafo, huyeron el mismo día
del ataque al aeropuerto de Oslo, situado en las
proximidades, y un día antes del registro
realizado por la Gestapo en su casa de Lysaker.
Durante los dos meses de huída, siempre
en dirección Norte, fueron detenidos dos
veces acusados de ser espías alemanes y
posteriormente puestos en libertad. Ernst
Schwitters relata estos acontecimientos
así: «A
pesar de este duro destino, Kurt Schwitters no
perdió nunca totalmente su cálido
humor, y aquellos días y semanas de larga
huía hacia el mar y hacia el interior por
una Noruega en lucha, con una escultura de
madera de abedul, con una navaja en el bolsillo
y dos ratones blancos cobijados en una caja de
cartón, fueron inolvidables. La escultura
fue terminada durante la huída. Los
ratones blancos aparecían inesperadamente
en ocasiones poco oportunas, y esto y el fuerte
acento alemán de Schwitters al hablar,
hizo que pronto se oyeran oscuras
habladurías sobre guerra
bacteriológica...» INGLATERRA 1940-1948
(INTERNAMIENTO) En Inglaterra
comenzó para Schwitters, como ciudadano
alemán, una larga odisea de diecisiete
meses por campos de concentración.
Aproximadamente diez días estuvo recluido
en una prisión militar escocesa en
Middlothean, al Sur de Edimburgo; posteriormente
estuvo catorce días en un colegio de esta
ciudad, seis semanas en un campo de
concentración en la ciudad de York y
cuatro semanas en un campo de Manchester. Poco
después fue separado de su hijo, quien
encontró pronto un trabajo como Director
del Departamento de Exposiciones en la Oficina
de Información del Gobierno Noruego en el
exilio. Hasta el otoño de 1941,
Schwitters estuvo recluido en un campo de
Douglas, en la Isla de Man. Se le
acondicionó, con gran deferencia, un
estudio en una buhardilla fuera del campo.
Allí pintaba, pegaba, montaba y modelaba.
En este campo estaban alojados fundamentalmente
alemanes, a quienes hizo numerosos retratos.
Esta situación le hizo sentirse de nuevo
entre los suyos y le dio ánimos para
organizar conferencias e incluso veladas MERZ. LONDRES En otoño de 1941 fue
puesto por fin en libertad. Se traslada a casa
de su hijo, en Londres, en St. Stephen's
Crescent. En 1942 realiza un nuevo traslado a
una casa de un barrio periférico de
Londres, Barnes, donde Schwitters pasó el
resto de la guerra hasta el otoño de
1945. «Primeramente
vivimos en el Oeste de Londres y más
tarde en Barnes, un barrio periférico...
Ernst y yo vivíamos en una casa de siete
habitaciones. Yo me encargaba de la limpieza, la
cocina, los dos huertos y a veces podía
también pintar. Hacía retratos
para poder sobrevivir y pintaba y modelaba
abstracto. Ambas cosas sigo haciéndolas
todavía». En cierta ocasión dijo
también: «Vivo
de pintar retratos, pero en Inglaterra no
está permitido que las pinceladas se
destaquen en la superficie del cuadro, yo pinto
con pinceladas y por esta razón tengo
dificultades». Artísticamente
Schwitters no pudo integrarse en Londres.
Solamente algunos artistas le conocían y
le prestaban su admiración, sobre todo
Roland Penrose, Herbert Read y el surrealista
belga E. L. T. Mesens. De los pocos amigos que
encontró en Londres, hay que mencionar al
escultor Naum Gabo. En 1944, Schwitters
realizó una exposición en la
Galería de Arte Moderno de Jack Bilbo,
donde expuso composiciones, collages y
esculturas . Tuvo poca resonancia y escasas
ventas. Herbert Read escribió en su
prólogo: «Es uno
de los artistas más primitivos del
movimiento moderno y su exposición, asi
lo espero, será aceptada por todos como
un reconocimiento póstumo de este hecho”. Aun después de la guerra
Schwitters se quejaba: «Aquí
se siente uno, con respecto al arte abstracto,
como si fuera una interrogación; en
América, sin embargo, como un signo de
admiración. En Londres nadie tiene
interés por el arte de calidad; los
extranjeros saben lo que es arte y
únicamente existe un crítico de
personalidad: Herbert Read” . En 1947, E. L. T. Mesens
organizó, en la Galería de
Londres, dos veladas MERZ, a las que
invitó a dos señores de la B. B.
C. con la esperanza de que se animaran a
realizar una grabación de la Ursonate. Sin embargo
abandonaron el acto antes de que hubiera
terminado. Cuando al final de la guerra, la vida
artística de Schwitters se fue
reactivando, éste vivía ya lejos
de Londres, de tal manera que apenas se le
recordaba en la capital. En 1950 Mesens
organizó en la Galería de Londres
una exposición conmemorativa en honor del
artista fallecido dos años antes, bajo el
título: An Homage to
Kurt Schwitters . Cuidó muy poco su
contacto con los círculos de emigrantes
alemanes. En 1946, la Unión de Cultura
Libre Alemana publicó el cuaderno
Pequeña Colección, poemas, relatos
y reproducciones de diferentes artistas y
autores; entre las reproducciones,
acompañadas por una pequeña de
Oskar Kokoschka, se encuentra la escultura Cícero
de
Schwitters. Ocasionalmente también
participó en los actos del PEN-Club, de
Londres. En 1944 sufrió una
dura gripe y una ligera apoplejía,
paralizándole transitoriamente una parte
de su cuerpo que le provocó dificultades
en el habla. Schwitters intimó con su
enfermera Edith Thomas, a la que llamaba Wantee
y con la que convivió hasta su muerte. En
1946 escribía a Spengemann: «En Londres
sufrí una apoplejía de la que no
estoy totalmente restablecido. Como efecto
secundario tengo ahora la tensión alta.
Desde que sufrí este ataque, me atiende
una muchacha inglesa, Wantee. Ella me ha salvado
la vida con sus cuidados durante la gripe.
Vivimos muy felices juntos, y como chicos
mayores no tenemos problemas. Wantee tiene buen
ojo crítico para el arte, incluso
abstracto... ella sabe cómo he de
comportarme para conseguir encargos de retratos
para la clase media inglesa».
«Wantee significa para mí una
querida y buena amiga, estoy seguro que Helma
también simpatizaría con
ella». En 1945 Schwitters recibió
la noticia de la muerte de su esposa en Hanover.
«There was my best friend for all times
gone and left me and Ernst». AMBLESIDE A finales de 1945,
después de terminar la guerra, Ernst
Schwitters volvió a Noruega, donde pudo
dedicarse a su profesión. Intentó
animar a su padre para que le acompañara,
pero Schwitters quiso permanecer con Edith
Thomas, en Inglaterra. Como no podía
sostener aquella casa grande de Barnes, se
instaló con Wantee el 27 de junio en
Ambleside, en Lake District (Westmoreland),
donde su hijo solía pasar sus vacaciones.
Aquí pasó el resto de su vida en
medio de una fantástica naturaleza que le
recordaba siempre a Noruega. Escribió
sobre esto en cierta ocasión a
Spengemann: «Nos
fuimos los dos a Ambleside. El Dr. Dux me
ayudó a poderlo realizar. Aquí
vivimos muy románticamente, tenemos una
vista maravillosa, pues nuestra casa está
situada en lo alto... aquí me he
recuperado bastante., nuestra casa es de cuatro
habitaciones y la llevamos juntos: cocinar,
limpiar, tocar el piano, pintar. La madera la
buscamos en los bosques... después de la
vida en Londres, bajo los continuos tiroteos,
que por lo demás me eran indiferentes,
porque a mí no me alcanzaban, vivimos
aquí muy tranquilamente...vuestro Kurt
Merz Schwitters». Los renovados contactos con
los viejos amigos de Hanover, después de
la guerra, llevaron a Schwitters a preocuparse
del destino sufrido por Construcción MERZ. El 26 de
enero de 1946 escribió a Christof
Spengemann: «Me
enteré de la destrucción del
estudio y de las cuatro casas. Estaba preparado
para ello. Todavía puedo trabajar, pero
siento mucho la pérdida de la obra de mi
vida, la Construcción MERZ. Con la
iniciativa de Ernst comencé una nueva
Construcción MERZ en Oslo, que
está muy bien conservada». A través de una
carta de Spengemann tuvo la esperanza de que la
Construcción
MERZ de Hanover pudiera ser salvada.
Escribió el 24 de abril de 1946: «I was
Thrilled, esto es, estoy entusiasmado de que
bajo los escombros pueda estar todavía
sepultada una parte de la Construcción
MERZ. Quiero intentar a toda costa ir a Hanover
para ponerla a salvo. Y te pido que me ayudes a
salvarla antes de que sea destruida». Schwitters incluyó
en esta carta un plano de la casa con los
espacios de la Construcción
MERZ y dio exactas indicaciones para
desescombrarla. Opinaba que a través de
un minucioso trabajo, se podrían rescatar
algunas de sus partes. «Vale
la pena realmente puesto que es la obra de mi
vida y para la opinión extranjera,
represento una nueva parcela en el campo del
arte». Y prosiguió: «Pretendo
interesar al dinero americano para desenterrar
los restos, como se hace con ruinas antiguas
para luego venderlas a América. Yo
podría vivir de ello, mientras excavo, y
de todas formas sigo siendo el propietario de mi
trabajo y tengo un derecho sobre él para
que no sea desmantelado. Es posible que un
día regrese. Quiero excavar». El 17 de julio de 1946
escribía: «He escrito a un amigo en
Pittsburgh (EE.UU.), pidiéndole ayuda
económica para el viaje a Hanover con la
intención de rescatar los tesoros.
También para otros trabajos extras. Yo
instalaré una Construcción MERZ
que sorprenderá al mundo. Tiene un hijo
trabajando en el Museo de Arte Moderno, de Nueva
York, con el que tengo que negociar. El mismo
está Only too glad to advance the money,
como él escribe. He recibido anteayer de
la señora..., que vivió en la
Waldhausenstrasse n.° 5, una foto de la
destrucción... ya es algo. Me
gustaría tener una foto por
detrás, no yo por detrás, sino la
casa... Tengo una application for British
nationality from the best people in
art...». Efectivamente, Schwitters, hizo
en 1946 una solicitud para adquirir la
nacionalidad inglesa. Poco después de su
muerte llegó la noticia de que
había sido concedida. El reconocimiento
en los Estados Unidos dio importantes
resultados. El 18 de septiembre de 1946,
Schwitters escribía: «No me
dejo engañar sobre la destrucción
del N.° 5 y sé que a través de
las lluvias, heladas y del viento, sigue
desmoronándose. Pero mi marchante en
Nueva York pide que le mande fotos del estado
actual del trabajo... Ahora quiere exponer en el
Museo de Arte Moderno la Construcción
MERZ, con todo el material fotográfico
posible. Puedes imaginarte lo que significa esta
exposición en el mejor y más
grande museo. A ésta, seguirían
otras exposiciones en Chicago, Los Angeles...
Además de un viaje mío a
América, donde recitaría mis
poemas y la Ursonate. Todo esto depende de las
posibilidades de restauración de la
Construcción MERZ”. Estos esfuerzos se
interrumpieron por una rotura de cadera, sufrida
por Schwitters y de la que no se repuso
totalmente. El 21 de octubre de 1946 escribe a
Spengemann: «El
ocho de octubre me he roto la cadera derecha...
Soy un pájaro de mal agüero. En
dieciocho meses he estado cinco veces enfermo y
siete meses en cama. iEs demasiado! He recibido
una invitación para una exposición
de collages en el Museo de Arte Moderno de Nueva
York. Esto significa que mi exposición
individual se desvanece. Del 25 de marzo hasta
el 18 de mayo de 1947 sigo negociando
todavía con EE.UU. y con el Home Office
inglés, para posibilitar mi viaje a
Hanover. Quizá abril o mayo». El 11 de noviembre de 1946
escribe: «Mira, la
Construcción MERZ tiene que ser
rescatada. Lo más importante es su muro
exterior. Hay que construirle un suelo y un
tejado. Entonces empezaré desde el
principio si tengo la posibilidad de viajar y me
lo permite el dinero recibido de los Estados
Unidos para la Construcción MERZ... Voy a
realizar una nueva Construcción MERZ con
los restos y el polvo de la antigua». A comienzos de diciembre del 46,
Schwitters pudo andar de nuevo, pero con
muletas, Katherine S. Dreier le envió 250
dólares. En enero de 1947 se inicia
el último año de su vida. A su
dolencia de la pierna se sumó una
afección asmática. En marzo
escribió a Spengemann: «Me
gustaría que fuerais los dos al
zoológico y dierais de comer a los
ciervos. Mientras los alimentéis
podéis pensar en mí, y éste
será mi viaje de este año a
Hanover. Estoy demasiado enfermo para ir yo
personalmente. Mi asma es terrible. Mucho peor
que un duro invierno». Y a Louise Spengemann: «No
estoy en condiciones para nada, cuando tengo que
andar cinco minutos me canso mucho y debo
tumbarme dos horas... mi trabajo no está
influido por el cansancio. Mi trabajo no estuvo
nunca influido. Mis piernas no se
mejorarán este año, no tengo
suficientes fuerzas para el viaje. Lo
máximo que puedo aguantar son dos horas a
Londres». El 20 de junio de 1947
cumplió 60 años. Con este motivo
escribió el 26 de junio: «Son
muchos años, no valdría la pena
volverlos a vivir. De ser así, no
prescindiría ni de Helma ni de vosotros.
Si se observa desde ese punto de vista,
sí que fue un tiempo agradable.».
En la misma carta: «El asma de
corazón se ha transformado en asma de
MERZ y como resultado me ha afectado el
sentimiento. Tengo que tener mucho
cuidado» Más adelante
escribía: “Te comunico que el día de
mi cumpleaños recibí del Museo de
Arte de Nueva York, una beca para la
reconstrucción de mi Construcción
MERZ. Pero ya no hay nada que hacer. Yo me digo:
« Construcción MERZ » es
Construcción MERZ, por esta razón
termino mejor la de Oslo” A estos planes se
contraponía su estado de salud: «El
máximo tiempo que aguanto es una hora y
muy despacio. Tengo que dormir de doce a catorce
horas diarias... te va sorprender lo que he
adelgazado y tengo el aspecto de un anciano a
los sesenta años. Represento setenta u
ochenta. Los trajes antiguos me bailan en el
cuerpo y no tengo cupones para conseguirme uno
nuevo». Los administradores del
Museo de Arte Moderno concedieron a Schwitters.
el 16 de junio, una beca de 1.000 dólares
«in order that you may proceed with your
plans for continuing your work in creative
fields and including such restortion of the
MERZbau as is possible». Otros 2.000
dólares le fueron concedidos en noviembre
de 1947. El 17 de junio, Schwitters
sufrió hemorragias pulmonares. Al
día siguiente escribió abatido a
Spengemann: «Nunca
en mi vida he estado tan permanentemente enfermo
como ahora y además con dolencías
diferentes. Debo estar verdaderamente enfermo.
El día diecisiete tuve, a las cinco de la
mañana, un derrame que duró hasta
las cinco de la tarde. Mis tres médicos
intentaron hacer todo lo posible. Wantee me
atendía continuamente. Y por la noche los
cinco estábamos agotados. Todavía
ahora escupo sangre sólida y
negra». El 3 de septiembre escribe:
«Parece que salgo de la
enfermedad, pero recaigo de nuevo
rápidamente. Por el momento trabajo en un
Granero-MERZ. Construyo por las mañanas,
con subvención americana. Duermo tres
cuartos del día para tener las fuerzas
necesarias durante el cuarto de día
restante». El Museo de Arte Moderno
modificó, en abril de 1947, las
condiciones sobre la finalidad de la beca
concedida a Schwitters, la reconstrucción
del MERZbau de Hanover,
para un nuevo proyecto, el tercer MERZbau en
Inglaterra. El jardinero paisajista Harry
Pierce, de Langdale, pidió en Ambleside a
Schwitters, a comienzos del verano, que le
hiciera un retrato. Pierce puso a su
disposición un barracón destruido
en Cylinder Farm, en Little Langdale, un antiguo
polvorín. Aquí comenzó
Schwitters su tercera
Construcción MERZ, a la que llamó el Granero MERZ.
(Merz Barn). Pierce escribe sobre este hecho:
«Venía
casi diariamente al trabajo en autobús,
desde Ambleside. Consiguió escayola y
comenzó a trabajar en una de las paredes
de piedra y su proyecto comenzó a tomar
forma. Un derrame interrumpió este
trabajo, se recuperó enseguida y
comenzó de nuevo con febril
energía. Sin embargo, estaba claro que
sus fuerzas disminuían y sus ojos le
dolían. Pero su fervor y entusiasmo
vencieron sus debilidades que casi no se
notaban. Fue un verano muy bonito, el trabajo en
el granero era agradable y tenía una gran
esperanza de crear algo mucho más
fantástico que todo lo anterior.
Llamó a este edificio el Granero MERZ y
para dar vida a este nombre me preguntó
si yo me encargaría de su obra en el caso
de que algo le ocurriera, aunque estuviera
incompleta. Se sintió excepcionalmente
feliz cuando se lo prometí. Con el
otoño llegaron las lluvias y el
frío, hicimos una puerta y cerramos las
aberturas en la pared con toscas ventanas,
compró una estufa de petróleo para
protegerse del frío y siguió
creando paso a paso su obra. Pero su salud
empeoraba, no podía venir tan a menudo
desde Ambleside y al comienzo del invierno se
puso seriamente enfermo». Schwitters luchaba
desesperadamente no sólo contra su
creciente debilidad sino también contra
el clima. Cuando se le advertía de los
peligros que suponía seguir trabajando en
el granero en esas condiciones, contestaba
siempre: «l have
so little time» (El Granero MERZ, a pesar de los rudimentarios
comienzos como tercera Construcción
MERZ, se mantuvo hasta 1965. Dado que
la única pared construida por Schwitters
sin cemento estaba realizada con mortero de
escayola y sometida a las inclemencias del
tiempo, se hubiera destruido si en este
año no se hubiera, por fin, desmontado y
erigido de nuevo en un pabellón de la
Universidad de Newcastle). Del grave ataque de asma
que Schwitters sufrió a mediados de
diciembre de 1947 no se repuso jamás.
Poco antes de su muerte llegó su hijo de
Noruega. Kurt Schwitters yacía en un
hospital de Kendal, a unos 50 kilómetros
de Ambleside. Los últimos días
estuvo sin conocimiento. El 8 de enero de 1948
murió, a la edad de 61 años. Fue
enterrado el 10 de enero en el cementerio de
Ambleside
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