VANGUARDIA
Y EXPERIMENTACION POETICA
Clemente Padín
Si coincidimos en que la
ambigüedad y la autorreflexibilidad son las marcas propias de la poesía,
observamos que, en su vertiente experimental, también concurren
estas características. La ambigüedad sucede cuando es apreciable
más de un sentido en un texto determinado. La autorreflexibilidad
tiene que ver cuando la desviación de la norma afecta
la forma de la expresión, es decir, la manera en la cual se cuenta
o refiere algo, provocando, a su vez,
ambigüedad semántica.
Se suele decir que los contenidos no cambian pues existen en el seno de
la vida social y suelen ser atemporales: las cosas serán siempre
las mismas, aunque cambien ligeramente la extensión de sus significados
según la época o el lugar.
Lo que cambia es la forma
de la expresión como consecuencia de la
aplicación de nuevos
procedimientos o soportes, gracias a la
experimentación,
lo que provoca alteraciones cruciales en los códigos de emisión
y recepción del poema. Ya en la poesía concretista estos
acondicionamientos se hacían evidentes. Valga este poema de José
Lino Grunewald:
Um
Dois Dois
Tres Tres Tres
Quatro Quatro Quatro Quatro
C
I
N
C O
La correlación numérica
1-2-3-4-5 se conoce desde los albores de la
civilización. Lo
nuevo y lo experimental es cómo se expresa esa
correlación: el número
de repeticiones de cada número redunda sus unidades, generando una
ambigüedad expresiva que vuelca al texto al campo de lo poético,
es decir, se puede expresar el concepto "cinco" no sólo diciendo
"cinco" sino también de otras maneras, en este caso, nombrando las
cinco letras de la palabra "cinco".
En tanto las formas poéticas
se mantengan incólumes e inalterables,
difícilmente habría
renovación. El contenido o el campo semántico de cada vocablo
y la manera en qué son expresados son históricos, por algo
se dice que "cada época tiene su propio lenguaje", y ese espacio
está determinado por el nivel del avance alcanzado por la técnica
y la ciencia de cada momento de la historia. El "experimentalismo", que
no hay que confundir con la experimentación, no va más allá
de la mera manipulación de los signos sin generar nuevos conocimientos
y sin crear nuevos conceptos, contentándose con el manejo estereotipado
y convencional de los tropos o figuras retóricas, ya cohonestados
y aceptados por el sistema cultural vigente. Para que un poema sea experimental
y constituya vanguardia debe cuestionar la estructura significante del
sistema expresivo que emplee, creando nueva información. Por ello,
cuantitativamente, la cantidad de poemas experimentales realmente inaugurales,
es exigua en cualquiera de sus propuestas en relación a la poesía
tradicional. A veces ocurre que un poema basta para enunciar la innovación
y los demás que le siguen sólo pueden repetirla o señalar
algún aspecto colateral de la misma.
Así, entendemos por
poesía experimental toda búsqueda expresiva o proyecto semiológico
radical de investigación e invención de escritura y/o lectura,
ya sea verbal, gráfica, fónica, cinética, holográfica,
computacional, etc., en todas sus posibilidades de transmisión,
incluyendo códigos alternativos y, también, en la variedad
del consumo o recepción del poema. En este sentido, toda poesía
es experimental per se pues no se concebiría una poesía que
no alterara, en algún sentido, los códigos de la lengua.
Lo experimental se refiere a la manipulación de los signos lingüísticos
lo que no siempre genera nueva información. Para que lo experimental
se convierta en vanguardia debe generar productos nuevos no conocidos
hasta ese momento. Cuando se crea nueva información, es decir, elementos
no previstos por el código, se está poniendo en duda, también,
su legitimidad, es decir, se cuestiona su estructura significante. La nueva
información irrumpe en los repertorios del saber social trastocando
las relaciones entre sus
elementos, provocando y
generando comunicación inquiriente, esto es, que provoca nuevas
preguntas. También debemos reconocer que las posibilidades de creación
de nuevos conceptos a través de los ya conocidos no se reducen a
la práctica poética únicamente sino a la totalidad
de la práctica humana pues, los códigos, cada vez que aparece
algo nuevo en cualquiera de las áreas del conocimiento, deben inventar
nuevas formas conceptuales o nuevas formas de combinar los signos que le
permitan comunicar competentemente lo
no previsto por su estructura
semántica, en una suerte de semiosis permanente.
Todas las corrientes poéticas
ocurridas en América Latina desde el
Concretismo de los 50s.
hasta nuestros días, ya sean el Poema Semiótico o el
Poema/Proceso o la Poesía Intersignos o la Poesía para y/o
a Realizar o la Poesía Inobjetal o las tendencias electrónicas,
creemos, se justifican históricamente pues cada una de estas vertientes
cuestionó, en su momento, la competencia e idoneidad de los lenguajes
que empleaban en sus propuestas, por lo cual es irrelevante traerlas nuevamente
a la vida sin caer en el epigonismo, salvo que sus presupuestos sean observados
a la luz
de los nuevos y siempre
cambiantes medios, lo que, a veces, genera nueva información y,
por ende, vanguardia. También es apreciable la contigüidad
en la tradición y el desarrollo permanente e indetenible de cada
área del conocimiento, incluyendo a la poesía: cada propuesta
suma nuevos elementos a la que continúa, lo "nuevo nace de lo viejo".
Ello es apreciable si nos paseamos imaginativamente por el tiempo y observamos
cómo se fueron dando los cambios: partamos del poema concreto en
su vertiente estructuralista,
el concretismo paulista
del Noigrandes, representado sobre todo por los hermanos de Campos, Augusto
y Haroldo, y por Decio Pignatari, entre otros, los que valoran a la palabra
en su dimensión semántica, fónica y visual (verbivocovisualidad),
rompiendo con el verso y creando una nueva sintaxis de naturaleza espacial.
Junto a ésta la propuesta de Wlademir Dias-Pino, sobre todo su poema
SOLIDA , en el cual el espacio y la descomposición gráfica
asumen responsabilidades expresivas en el poema. Y también la propuesta
de Ferreira Gullar que apuntaba hacia otros problemas en relación,
sobre todo, con la recepción dando origen al neoconcretismo,
tendencia que hoy se reconoce
como precursora del onceptualismo
(recordemos sus Poema Enterrado
y las Poesías-Objeto que incluían
verdaderos happenings).
De los poemas espaciales de Dias-Pino nace el poema semiótico que
directamente sustituye palabras por formas geométricas a las cuales,
en algunos casos, semantiza mediante el recurso de una clave sígnica
que hacen comprensibles los poemas y, más tarde, del Poema/Proceso,
en el cual la palabra pierde definitivamente el papel privilegiado que
tenía en la determinación de la expresión poética
a favor de la formas
iconográficas. Posteriormente
Philadelpho Menezes, apoyándose en estas conquistas formales,
instaura la unidad de los signos verbales y visuales en una entidad expresiva
única, el poema, dando origen a la Poesía Intersignos. Finalmente,
de las creaciones de Ferreira-Gullar, surgen las tendencias conceptuales
en el Río de la Plata, la Poesía para y/o a Realizar de Edgardo
Antonio Vigo en la Argentina y la Poesía Inobjetal en el Uruguay.
La tecnología favoreció el nacimiento de la Poesía
Holográfica de Eduardo Kac y la Poesía Virtual de Ladislao
Pablo Györi que en sus comienzos se apoyan en las conquistas formales
del concretismo. Aquí, creemos, el eje de los cambios que hemos
venido observando, es la experimentación que los poetas ejercen
sobre los materiales ya conocidos y aceptados socialmente, la que, al producir
nuevos productos en base a la
nueva información
que descubren, genera vanguardia en el sentido de "que va al frente" en
su campo de acción, en este caso, la poesía.
La vanguardia poética
es, entonces, necesariamente experimental con respecto a su lenguaje,
es decir, no sería vanguardia si no estableciera proyectos radicales
de escritura y/o lectura impulsada por la búsqueda y producción
de nueva información. No se trata de manipular los signos de cada
lenguaje en una fruición redundante de soluciones ya conocidas y
aceptadas por el sistema cultural vigente, en un ejercicio insubstancial
de virtuosismo epigonal. Se trata de generar información que cuestione
al lenguaje empleado en la obra o en el poema y, por extensión,
a todos los lenguajes. También, el poema experimental interpelará
a la sociedad que lo sustenta, cuestionando y obligando a rehacer sus estructuras
a la luz de
los procesos que despierta
el nuevo conocimiento. Estos reacomodamientos, en los variados y distintos
repertorios, no sólo artísticos sino sociales, generarán,
a su vez, nuevos planteos y cuestionamientos que revertirán y modificarán
aquella información, provocando nuevos avances en el conocimiento,
de lo relativo a lo absoluto, per aspera ad astra.
Escrito para INTERSIGNOS,
encuentro sobre poesía experimental organizado por Philadelpho
Menezes en la Universidad Pontificia de Sao Paulo, Brasil, Mayo de 1998.